Pastor:Pablo FloresMisión Bautista Hermandad

¡El Señor nos afirma con su poder, su palabra y su presencia!

El autor John White ha escrito un gran libro acerca de la vida diaria del cristiano, y le ha puesto por título "La lucha".

Me parece ser un título muy apropiado "La lucha", porque lo es - la vida cristiana es una lucha diaria, en la cual buscamos vivir santamente en un mundo pecador y cumplir con las órdenes de nuestro Señor de "ir por el mundo y haced discípulos de todas las naciones". No es tarea fácil.

El Señor le dijo a sus discípulos, "Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán" (Juan 15.20) También les dijo, "En el mundo, ustees habrán de sufrir" (Juan 16.33).

Pero, además hubieron palabras de afirmación de la boca del Señor, "Tengan valor", dijo El, "yo he vencido al mundo."

Hay un pasaje que conocemos bien (citado anteriormente) donde el Señor afirmó a sus discípulos en momentos cuando algunos de ellos dudaban, titubeaban ante la tarea que les esperaba.

Leamos Mateo 28.16-20.

Para mí, las palabras claves de este pasaje se encuentran en el versículo 17. Dice, "Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban".

¿Dudaban? ¿Cómo es posible que aun dudaban en la presencia del Señor resucitado?

Yo creo que quizás dudaban, no del Señor, sino de los métodos del Señor. ¿Por qué convocarlos aquí, en un cerro solitario en Galilea? ¿Por qué no en Jerusalén, en presencia de Pilato, o Caifás o el Sanedrín, o las multitudes que vieron al Señor Jesús ser crucificado, que lo vieron morir?

¿No sería mejor ser visto ahora, gloriosamente resucitado - para comprobar así, de una vez, la realidad de todo lo que El había dicho de si mismo?

Pues claro que dudaban, eran hombres, como nosotros. Y nosotros también conocemos la duda. Aún los grandes hombres de fe en la Biblia; Abraham, Moisés, Elías, todos tuvieron sus momentos de duda.

Los seres humanos necesitamos ser afirmados continuamente, necesitamos seguridad! ¿Y, cómo nos afirma el Señor? Pues en este pasaje que hemos leído yo veo tres maneras que el Señor tiene para afirmarnos en nuestra tarea. Primeramente,

I. El nos afirma con Su autoridad

Dice el Señor, "Confiad, en mi poder, pues toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra".

¿Por qué tuvo que decir el Señor esto? Pues porque mientras hizo su ministerio, mientras vivió en la tierra como ser humano sus 33 años de vida, Jesús vivió una vida de sujección a la voluntad de Dios el Padre, hasta el momento en que toda autoridad le fue devuelta.

Miren aquí uno de los grandes principios bíblicos, que algunas personas no acaban de entender. Nosotros creemos en un Dios trino, tres personas y una persona: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo - iguales en poder, santidad, gloria. No hay uno mayor que otro, sino que hay tal armonía entre los tres que podemos decir: Un Dios en tres personas.

Ahora, ¿por qué entonces habla Jesús contínuamente de hacer la voluntad de su Padre? ¿Es que el Padre es más grande que El?

No, es que en el plan redentor de Dios, el Dios trino que es desde la eternidad hasta la eternidad, Dios acordó el que el Hijo, al venir al mundo humanarse, se sujetara a la voluntad del Padre, como todo ser humana tiene que hacer.

Por eso se nos dice en Filipenses 2.5-8:

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios, como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

¡Cuánto se dice aquí!

  1. Se despojó - ¿de qué? - de su poder y su gloria
  2. Tomó forma de siervo - ¿Cómo? - haciéndose sumiso a la voluntad del Padre
  3. Se hizo obediente ¿a qué? - al plan de salvación que culminó con su muerte.

Pero, después de todo esto ¿qué pasó? Sigamos leyendo en este mismo capítulo.

"Dios lo exaltó hasta lo sumo (qué es lo sumo - Dios mismo!), y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre".

Ahora, todo eso lo dijo el Señor Jesús cuando dijo "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra…"

Todo el poder que tiene Dios… Cristo lo tiene, porque es Dios:

Sobre la naturaleza - Desastres, enfermedades
Sobre la historia - Reyes, gobernadores
Sobre los seres humanos - Corazones duros
Sobre el diablo y sus ángeles - Fuerzas del mal
Sobre la muerte - Ya no nos puede sujetar
Sobre el destino - Predestinados a salvación

Confía hermano - pero confía de verdad! No es en vano que nosotros tenemos que repetir esto, porque nuestro incrédulo corazón nos trata de llenar de temor de todas las circunstancias que nos parecen imposibles.

Okay, Señor, creo que tienes poder! Me siento más confiado! Pero, espera… hay más.

II. El nos afirma con Su palabra

Puedes confiar en la palabra del Señor! Versículos 19 y 20: "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado."

¿Qué vamos a enseñar? ¡Las cosas que El nos ha mandado! ¿Y dónde encontramos estas cosas? ¡En la Biblia!

Hermano, qué lindo que nosotros no tenemos que llevar nuestro propio mensaje, nuestras propias ideas, nuestras propias impresiones… ¡Llevamos el mensaje del Señor! ¡Es todo lo necesario!!

Siempre pienso en el pobre Moisés, cuando Dios lo llamó. El se creía que Dios le pedía que hablase por su propia cuenta, leamos en Exodo 4.10-12.

"Entonces dijo Moisés a Jehová: Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar."

Y nosotros ¿Cómo aprenderemos lo que Dios quiere que hablemos? Leyendo Su palabra.

Hermanos, yo soy una persona tímida, en el banco fracasé como vendedor porque no hallaba como convencer a la gente de usar nuestros fondos para préstamos. Yo no conocía bien nuestro producto y además, yo sabía que habían otros bancos que prestaban más barato que nosotros!

Pero un día el Señor me llamó y me dijo, "tú no te preocupes ahora por qué decir, yo te voy a decir, y no te preocupes por mi producto, porque es el mejor, es más, es el único!

Usalo, la Palabra de Dios!

Hermanos, hay poder en la Palabra, porque es la palabra de Dios. La gente tiene que respetarla, como respetarían una carta del gobierno (y si no lo hacen, allá ellos con Dios) el diablo tiene que respetarla, aunque no quiera! Cómo lo calló el Señor Jesús, y lo mandó huyendo con sólo tres versículos que usó.

Sí, hermanos, podemos ir confiados en el poder de nuestro Señor y en el poder de su palabra, pero hay más… una cosa más.

III. El nos afirma con Su presencia

Podemos confiar en Su presencia con nosotros. Versículo 20b.

"Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."

Nosotros le enseñamos a las personas que el Señor Jesús viene a vivir en el corazón de los creyentes.

Los niños, como siempre toman las cosas literalmente, se lo imaginan pequeño, chiquitito, entrando en el corazón del niño.

Bueno, sabemos que no es así, pero si es algo parecido. ¿Cómo está el Señor en nosotros y con nosotros?

El Señor está presente en la persona del Espíritu Santo. En Juan, el capítulo 16, versículo 7, tenemos la enseñanza de Jesús que El se iría, al Padre, y que enviaría al Consolador, el Espíritu Santo para que estuviese con nosotros para siempre.

Ahora, la ciencia no nos ayuda en esto, pero nosotros creemos que el espíritu del hombre vive en su cuerpo, adentro.

Pues, si hubiese una maquina de rayos X que pudiese detectar el espíritu, en los cristianos vería algo muy extraño… dos espíritus, viviendo lado a lado, el nuestro y el del Señor.

¡Que lindo pensar que el Señor está literalmente con nosotros, siempre! ¡Nunca estaré solo, desamparado!

Lo dijo el salmista hace tantos años: "Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo"

¡Siempre, hasta el fin del mundo!

Su poder

Su palabra

Su presencia

¿Qué más necesito? ¡A la lucha!