| Pastor:Felipe Polo Wood | Misión Bautista Hermandad |
Marcos 16:19-20
19
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.El Señor Jesús vino al mundo con un propósito: morir en la cruz y pagar, así, por los pecados de todos nosotros. El Señor Jesús ya ha cumplido su misión. Vino, fue crucificado, y sepultado y resucitó al tercer día. En la cruz exclamó a gran voz "Consumado es", es decir, "he terminado", "he cumplido con mi tarea". La misión de Jesús en el mundo es clara; los treinta y tantos años que pasó en la tierra antes de su muerte fueron sólo una preparación. Se puede notar que después de haber muerto por nuestros pecados, Jesús sólo se queda el tiempo suficiente para dar a los discípulos unas últimas instrucciones, ya su tarea estaba terminada. Este pasaje nos habla de aquel precioso momento, después que Jesús ha muerto y resucitado, y después de haberles dado el último mandato, ascendió. ¿Adónde se fue? Los discípulos en ese momento sólo le vieron ascender a las nubes. Pero este pasaje nos dice con claridad que fue recibido arriba en el cielo. Terminada su tarea, se retiró y fue a sentarse a la diestra de Dios.
El versículo 19 empieza: "Y el Señor...", el versículo 20 empieza "Y ellos...". Es que ahora se han cambiado las responsabilidades. El evangelio de Marcos nos ha relatado toda la obra de Jesús en la tierra, pero al terminar dice que los once discípulos salieron a predicar el mensaje en todas partes. ¿Se da cuenta como ha cambiado el énfasis? Todo el libro nos habló de Jesús, pero al final nos habla de los discípulos. Y es porque en ese momento ha sucedido un cambio de posta. Como en la carrera de relevos, el primer corredor ya dio la vuelta al estadio, y entrega la posta al siguiente corredor. Así, Marcos presenta a Jesús, trabajo terminado, sentado a la diestra de Dios, y los discípulos saliendo a predicar.
"Y ellos..." Es importante notar quienes son ellos. Para ello tenemos que volver nuestros ojos al versículo 14, en donde nos dice que Jesús se apareció a los once. No apareció Jesús a toda la humanidad, no se apareció a los más de cinco mil que comieron de los panes y peces, no se apareció a Judas tampoco; apareció a los once que habían estado con él y habían creído en él. Se apareció a los que habían estado dispuestos a seguirle a todas partes, a los que dejaron todo y le siguieron. En nuestros días, este mensaje no es para los billones de personas sobre la tierra, ni siquiera para todas las iglesias cristianas, este mensaje es para los que están dispuestos a dejarlo todo para anunciar al mundo la salvación de Jesús. Entonces algunos me dirán, "entonces ¿me puedo ir? Porque definitivamente yo no tengo la capacidad para predicar". Solamente te indico que los once que estaban en ese cuarto eran en su mayoría pescadores sin mucha preparación.
"saliendo" ¿saliendo de dónde? Bueno, los discípulos habían estado en un cuarto sentados a la mesa, de manera que "saliendo" significa que salieron del cuarto. Pero también podemos decir que los discípulos salieron, no sólo del cuarto, sino de su grupo. Hasta ese momento los once se habían sentido muy satisfechos reuniéndose los miércoles y domingos (!) entre ellos, pero después que Jesús les da la gran comisión (vs. 13) entonces ellos comprenden que tienen que salir de su grupo, que el mensaje de salvación no es para guardarlo a escondidas, y salen fuera de su grupo. "en todas partes" también nos habla de lo mismo, nos muestra que los discípulos "salieron" a predicar el mensaje.
"predicaron" Esta es quizás la palabra más importante de la tarea de los discípulos. Hoy en día hay grupos que se dedicar a "salir". En sudamérica son muy comunes, los podemos ver por las calles, andando con sus maletines, llegan tocan la puerta; algunos dicen ser estudiantes de la Biblia, otros dicen que quieren darnos una literatura, en casi todos los casos, uno tiene que pagar. Estas son personas que han leído este versículo y lo han entendido mal, piensan que el énfasis está en salir. Otros leen este versículo y ven "en todas partes" y dicen, eso me gusta a mí, y así los vemos llendo por todas partes del mundo. Es muy popular ser "misionero" e ir a algún lugar remoto del mundo con todos los gastos pagados y vivir una vida de rey entre los que se mueren de hambre espiritual. No, no, aunque hay que salir e ir por todas partes, el propósito de la gran comisión que Jesús nos encomendó no fue tanto el salir or el ir como el predicar. Muchos son los grupos que se dedican a todo menos a la predicación del mensaje de salvación. Está bien salir a vender revistas, está bien ir al Africa o algún rincó de Sudamérica, está bien invitar a la gente a la iglesia, pero ¿predicar? ¿Qué quiere decir predicar? Predicar es anunciar el mensaje de salvación, que todos los hombres somos pecadores, necesitamos un Salvador, y que Jesús vino al mundo para pagar por nuestros pecados en la cruz.
Ahí es, entonces, cuando se nos sale el Moisés que llevamos dentro, y decimos "yo no sé hablar". Y la verdad es que, es cierto. Somos tan egoístas y malos, que aún cuando tratamos de compartir el mensaje de salvación terminamos haciéndonos propaganda a nosotros mismos, terminamos presentando el mensaje de "¿ya ven que bien predico?". Si Jesús hubiera dicho "bueno, yo ya hice mi parte, ahora me voy a mi cielo y me siento a descansar al lado del padre" y hubiera dejado a humanos encargados de esparcir el mensaje, ese mensaje nunca nos hubiera llegado a nosotros. Ya ve que cuando grupos se han apartado de la guía del Espíritu Santo, se han apartado tan lejos del mensaje, hoy tenemos grupos que adoran a hombres, a mujeres, a paredes, árboles, sábanas, iglesias, profetisas, etc. Por eso, nuestro Señor Jesús no nos dejó abandonados, sino que envió a un Consolador, el Espíritu Santo de Dios que nos ayuda, guía y consuela. "ayudándoles el Señor" nos habla de la tarea del Espíritu Santo hoy en día, si no fuera por la guía del Espíritu Santo y por la Palabra de Dios, quién sabe que predicaríamos hoy. Jesús dijo que no tengamos miedo cuando tengamos que testificar por El, por que el Espíritu Santo nos daría qué decir. Muchas veces me he preguntado sobre el propósito de mi vida, y cada vez he llegado a la conclusión que la única razón por la que el Señor me mantiene con vida después de mi conversión es para que esparza la noticia de la salvación. Entreguemos nuestras vidas al Señor para que El pueda continuar con Su obra.