Pastor:Pablo FloresMisión Bautista Hermandad

Barrabás (hijo del padre)

Mateo nos cuenta que Barrabás era un preso famoso; Marcos dice que estuvo envuelto en una revuelta y que cometió homicidio; según Lucas, Barrabás estuvo en la cárcel por sedición y homicidio y por último Juan no dice que era un ladrón.

Lucas 23.13-25 "El evangelio según Barrabás"

Recordemos a algunos presos famosos: en los Estados Unidos tenemos a Charles Manson, líder de un culto fanático que dió órdenes de matar por lo menos a cinco personas en los años 70. Tenemos a John Hinckley, que por ganarse las atenciones de la actriz Jodie Foster trató de asesinar al Presidente Ronald Reagan en 1982. Tambien tenemosa Mark Chapman, fanático obsesionado, que en 1977 mató al ex-Beatle John Lennon en Nueva York.

Recientemente tenemos al terrorista árabe, Abu-Nidal, acusado de complicidad en muchos actos de terrorismo internacional, incluyendo la masacre de 11 atletas israelíes en las Olimpiadas de Munich, Alemania en 1972; también en la masacre de 22 personas en el aeropuerto internacional de Roma en 1985 - fue arrestado recientemente en España y devuelto a Francia, donde está sirviendo una sentencia de 20 años de prisión.

Ahora, volvamos al año 32, a Jerusalén bajo el control romano, visitemos las cárceles de Poncio Pilato, el gobernador romano de la provincia y allí también encontraremos a un preso famoso, de acuerdo a Mateo, llamado Barrabás.

Su historia es tan importante que los cuatro evangelistas lo mencionan.

Leamos la narración de Lucas 23.13-25.

¿Cuáles son los eventos? ¿Quiénes son los personajes?

Barrabás

("Bar" hijo de "Abbas" su padre)

Estaba en la cárcel por sedición (en otras palabras, por tomar parte en una revuelta contra Roma), por homicidio (cometido durante la revuelta) y por robo. Lo más probable es que era famoso - quizás la mejor palabra sería infame - por razón de ser rebelde contra el orden establecido, la Roma Imperial.

Ahora, hermanos, les pediré que se identifiquen con Barrabás - es decir, imagínense estar en su situación- por los mismos crímenes que él había cometido.

Hermanos, les diré algo: uno de los secretos en interpretar la Biblia correctamente es identificarnos con los hombres y mujeres que vemos en sus páginas ¿Aún en sus faltas, rebeliones y pecados? Hermano, especialmente en sus faltas, rebeliones y pecados. Esto no lo inventé yo, es un principio que la Biblia misma sugiere en Santiago 1.23-24:

"Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida como era."

¿Oyeron? Leer la Biblia es como mirar en un espejo: la cara que yo veo reflejada allí no es la de otro ¡es la mía!

Así que les pido que miren a Barrabás y se vean a sí mismos.

Imagínense lo que sería esperar en una celda, oscura y fría, junto con otros dos prisioneros, sabiendo que la condena de muerte que has recibido es bien merecida, al fin y al cabo, eres un rebelde, un ladrón y un homicida.

Se están preparando tres cruces, una para tí y dos para tus compañeros, y tú, como el prisionero famoso, seguramente serás crucificado en el medio.

Pero, de repente te llegan noticias de que en otras Pascuas - la temporada en que estamos - Pilato ha soltado a un prisionero, a quien el público ha pedido. Y el milagro es que la turba está gritando tu nombre, que quieren a Barrabás!

¿Será verdaderamente posible que puedas escapar esta muerte tan terrible?

Ya tú te has estado imaginando la agonía que te espera, pues tú has visto a otros morir crucificados. Sabes bien que antes de ser crucificado, sería azotado. Los soldados romanos usarían ese látigo de cuero, al cual le han puesto trozos agudos de metal y hueso. Los judíos solamente darían 39 latigazos, pero los romanos ni los contarían. Cuando el primer soldado se cansara, le daría el látigo al otro, y este a otro…

Sabes bien que muchos ni siquiera sobrevivirían el azotamiento, cada latigazo corta la carne y a veces no sólo azotan en la espalda, sino que permiten que el látigo de vuelta al cuerpo, al frente y a la cara, de tal manera que algunos quedan irreconocibles.

Después del azotamiento, la agonía de ser clavado a una cruz, por las manos y por los pies, no parecía ser tan intensa.

Te darían algún vino fuerte para anesteziarte para que no sintieses tanto la agonía, y a pesar de todo esto tú sabes que muchas veces una persona duraba en esta agonía dos o tres días antes de morir.

Y ahí, colgando en un cruz, con todos los huesos de tu cuerpo dislocados, vendría una terrible fiebre, de tal manera que te parecería que ibas a morir de sed, suspendido entre el cielo y la tierra, sin poder tocar ni el uno ni el otro. Esa es la muerte que te espera!

Pero, de repente viene la palabra, y esta vez es oficial, que la multitud ha pedido que seas liberado y el mismo Pilato ha dado la orden de que te suelten. ¡Vas a ser libre, Barrabás, libre!

Sin embargo, oyes entre toda la conmoción que mientras que tú vas libre, otro hombre va a ir a la cruz que fue preparada para tí, un tal Jesús, llamado el Cristo. De lo que tú oyes, él no ha hecho nada malo, sin embargo, aún en este momento él está recibiendo los azotes que te tocaban a tí, y más tarde llevará tu cruz al lugar de la Calavera, llamado también Gólgota. Pero, ¿y qué importa, Barrabás? ¡Eres libre!

Pero no tan fácil podrás borrar a este otro de tu mente. Te das cuenta que este es tu substituto. Si tu hubieras muerto, el culpable, él quedaría libre. Pero, como tú vas libre, él tiene que morir. El llevará tus azotes, el morirá en agonía y sufrimiento en tu lugar.

Además, te das cuenta de que no tuviste ningún mérito, no te soltaron por bueno. No había nada en tí que hubiese inspirado a otro a morir en tu lugar.

Pero, el milagro es que cuando este otro muera en tu lugar, ya nunca más te podrá tocar la ley, lo romanos tienen un precepto, un hombre no puede ser juzgado dos veces por el mismo crimen. Así es que cuando Jesús muera tú quedarás libre, para siempre!

¿Qué significan estos eventos? Y, ¿a quién representan estos personajes?

¡Qué cosa tan increíble! Jesús verdaderamente murió en el lugar de Barrabás. Aquí hay algo que necesitamos investigar un poco más, y es la manera en que comprobamos que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. En la Biblia, en el Antiguo Testamento tenemos dos líneas de pruebas de que las Escrituras son dadas por Dios:

Primeramente están las profecías detalladas, hechas cientos de años antes de los eventos predichos, cumplidas hasta el detalle más mínimo. En las veinticuatro horas del último día de Jesús antes de su crucifixión se cumplieron más de 60 profecías - incluyendo:

Zacarías 11.12 - que sería traicionado por un amigo por 30 piezas de plata.

Isaías 53.1 - que sería entregado en mano de sus enemigos… que en Jerusalén sería condenado

y muchas otras.

Pero, hay una Segunda línea de pruebas, y estas se parecen en algo a las profecías, pero no lo son: son los tipos que vemos en el Antiguo Testamento, y los antitipos que vemos en el Nuevo Testamento.

Un tipo es como una figura, un símbolo, una ilustración, un cuadro de algo que vendrá: su antitipo (esto es algo que se hace real en la historia de Barrabás).

En el caso de Cristo - el gran antitipo - hubieron muchos tipos, ilustraciones de lo que él serían en realidad.

Comienza en el jardín de Edén. Allí Dios mismo sacrifica animalitos inocentes para darle pieles a Adán y a Eva con qué cubrirse. Esos animalitos en su inocencia son un tipo de Cristo.

Y así lo fueron todos los corderitos que los judíos sacrificaban para el perdón de pecados; eran ilustraciones del gran Cordero que vino, Cristo Jesús, para quitar el pecado del mundo.

A veces en los sacrificios un animal era sacrificado y otro era soltado. En el día de la expiación se sacrificaba una cabrita y a la otra se la soltaba.

Cuando se hacía sacrificio para limpiar la lepra se usaban dos pajaritos; uno era sacrificado y el otro era mojado en la sangre del muerto, y entonces lo soltaban. Estos también eran tipos de Cristo, uno moría; el otro quedaba libre.

A veces se veían los tipos en las vidas de los hombres. Piensen por ejemplo, en la historia de José - vendido a esclavitud y a muerte por sus mismo hermanos: ¿Quién fue entregado, mejor dicho vendido, por sus propios hermanos a un poder extrajero? Cristo. Pues José vino a ser un tipo del antitipo, Cristo.

Piensen en la historia de Abraham e Isaac; un padre sube a una montaña para ofrecer en sacrificio a su hijo: ¿De quién es tipo aquí Abraham? De Dios el Padre. ¿Y Isaac? De Cristo - Dios Hijo.

Ahora, en la historia de Barrabás y Cristo, el tipo y el antitipo se encuentran. Cristo es el antitipo de todos los tipos, cuadros, figuras, ilustraciones y símbolos que hablaban de El en las Escrituras. Y Barrabás es un tipo - una figura, una ilustración ¿de quién? De usted y de mi. Barrabás es nuestro tipo y nosotros somos el antitipo - la realidad.

Barrabás fue intercambiado por Cristo Jesús. Allí estaba, bajo pena de muerte y muerte de cruz, para que usted y yo, entendiésemos que el mensaje de la cruz es un mensaje personal que Dios nos ha enviado por las páginas de su Palabra.

¿Cómo es que nos identificamos con Barrabás?

Primeramente, Barrabás estaba bajo la condenación de la ley - la justicia demandaba que este hombre fuese ejecutado - era rebelde, ladrón homicida.

Segundo, Barrabás sabía que él que iba a tomar su lugar era inocente - Pilato lo había dicho delante de él "No he hallado en este hombre (Jesús) delito alguno."

Tercero, Barrabás sabía que Jesús para él sería un verdadero substituto. Pilato le había dado a escoger al pueblo: Barrabás o Jesús, si uno era liberado el otro moriría.

Cuarto, Barrabás sabía que él no tenía ningún mérito por el cual ser libertado. El no podía clamar ser justo - fue salvo por un acto de gracia solamente; recibió un favor inmerecido. El pueblo escogió liberarlo. Pedro testificó de esto en Hechos 3.13-15.

Quinto, Barrabás bien sabía que la muerte de Cristo sería para él la salvación. Después de castigar a un hombre la ley no podía condenar a otro por el mismo crimen - nunca más podría tocar la ley a Barrabás.

Vean ustedes lo que ha pasado: Barrabás y Jesús han cambiado lugares - la sentencia del asesino, los azotes, la cruz, la agonía, se las han dado a Jesús. Mientras tanto, la libertad, la seguridad, el bienestar que le pertenecen al justo, se la dan a Barrabás.

¡El uno hereda la situación del otro!

Hermanos y amigos, cuando Cristo murió, murió por Barrabás, y también por usted y por mí.

Si Cristo hubiese sido sólo un hombre nada más, solamente podría haber muerto por Barrabás - una vida por una vida.

Si Cristo hubiese sido sólo Dios, no podía haber muerto por nadie porque Dios no puede morir.

Pero, como El era Dios y hombre, puro y perfecto, pudo gustar la muerte por todos nosotros.

¡Como lo repite la Biblia!

"Siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros" Romanos 5.8

"Cristo murió por nuestros pecados" I Cor 15.3

"Jesús se dió a sí mismo por nuestros pecados" Gal 1.4

"Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición"

Eramos pecadores, bajo la condena de la ley estabamos ya muertos en pecados y rebeliones. Pero Dios, por su gracia y su misericordia y por el gran amor con que nos amó hizo por nosotros lo que no podíamos hacer por nosotros mismos a través de Cristo Jesús. Miren lo que dice Colosenses 2.14

"Anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, la quitó de en medio y la clavó en la cruz."

Esta es una imagen muy vívida. Bajo la ley romana, cuando un hombre era encarcelado sus crímenes se escribían en una tablilla y esta era clavada contra la puerta de su celta (el acta del decreto). Si era liberado, la tablilla era cancelada por escrito, y si era ejecutado, esta tablilla era clavada sobre su cruz.

Cristo Jesús tomó el acta del decreto en contra de nosotros y la clavó sobre su cruz. El no tenía crímenes, ¡murió por los nuestros!

¡Este es el evangelio! "Que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." Barrabás era uno; el apóstol Pablo era otro, yo soy otro y usted es otro.

Cristo murió por usted. Es más, hasta que usted no se de cuenta de esto no habrá esperanza para usted.

Cristo dijo: "Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento." Lucas 5.31-32.

Tenemos que creer en El, conociendo nuestra condición y aceptando lo que Cristo hizo por nosotros.

¿Qué debo hacer con este evangelio?

¿Pueden imaginar a Barrabás diciendo del perdón que había recibido "¡Pues no lo creo!", o "¡No lo acepto!"

¡Que va! Estas eran buenas nuevas; las aceptó y quedó libre, pero han habido casos extraños en la historia de la humanidad.

El dia 23 de Marzo de 1960, Martin Dalton murió a la edad de 91 años, había estado 63 años encarcelado en la prisión estatal de Rhode Island.

En 1987 había asesinado a un hombre de negocios; fue declarado culpable y sentenciado a vida en cárcel.

En 1930 su caso fue revisado y se le dió un perdón absoluto, tenía 61 años y podía salir libre, pero prefirió quedarse en la cárcel. ¿Podía rehusar el perdón? Si, de acuerdo a una decisión hecha en la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1830.

Fue durante la presidencia de Andrew Jackson que un tal George Wilson fue sentenciado a muerte por robar el correo de los Estados Unidos y por cometer homicidio.

El presidente Jackson lo perdonó, pero Wilson rehusó aceptar el perdón, insistiendo que no había perdón si él no lo aceptaba. Los jueces quedaron perplejos, por fin, el caso fue llevado a la Corte Suprema de los Estados Unidos. El juez, el gran John Marshall, declaró "Un perdón es un papel, el valor del cual depende de la aceptación de la persona que lo recibe. Es difícil ver como una persona condenada a muerte rehuse aceptar el perdón, pero si lo rehusa no hay perdón. George Wilson tendrá que colgar."

Lo increíble es que hoy día, en el reino espiritual el perdón de Dios es rehusado por una persona tras otra. ¿Por qué? La Biblia dice porque "el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios." II Cor. 4.4.

Oro, que por la gracia de Dios y por la obra de su Santo Espíritu, sus ojos sean abiertos para que vea al Salvador que se dió a sí mismo por usted. ¡No rechaze el perdón del Señor!

Cristo murió por usted - no puede hacer más ¿Qué hará usted con El?