Meditacion. Nov. 27/98.

Texto: "En tus ordenanzas meditare; considerare tus caminos" (Sal.119:15).

Una santa meditacion es otra de las ramas de la piedad. Notese en este verso que David hace la santa determinacion de meditar en los mandamientos de Dios, como si dijera:  "En tus mandamientos meditare".

¿Que es la meditacion?  Es un acto mediante el cual el alma espiritualiza cada asunto u objeto en que esta esta interesado. Esto es asi, porque todo corazon que ha nacido de nuevo es como un destilador: puede destilar beneficiosos pensamientos o conclusiones de todo lo que entra a su cerebro. El Se~nor Jesucristo saco el discurso del agua de vida estando al lado del pozo de Jacob, (Jn.4); cenando en la casa de un fariseo discurseo sobre el comer pan en el reino de Dios: "Al oir esto, uno de los que estaban sentados juntos a la mesa le dijo: ¡Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!" (Lc.14:15) y asi muchos otros.

Hay una seria y solemne meditacion que es un reflexionar del individuo, esto es una conversacion entre el hombre y su propio corazon. "Meditad en vuestro corazon y callad", (Sal.4:4). Mucho del temperamento o estado de nuestro propio corazon puede ser discernido o correctamente conocido por el chorro de nuestros pensamientos. Los pensamientos son los primeros y mas fieles signos de lo que somos y que andamos buscando.

Un corazon dominado por la codicia encontrara deleite con grandes y constantes pensamientos tras las ganancias y las riquezas. En la lujuria o en la lascivia la mente correra hacia los placeres sensuales y la gratificacion desordenada de la carne.  El honor y los aplausos engordaran los pensamientos del ambicioso; pero como las esperanzas y felicidad de un cristiano sincero estan centradas en Dios y Su favor, El puede hacer otra cosa que frecuentemente centrar su alma en el gozo del Se~nor.

        El que formo el espiritu del hombre ha dictado una sentencia para todos los humanos:  "Donde este nuestro tesoro, alli estara tambien buestro corazon", (Mt.6:21). Ante esta realidad es la recomendacion para todo Creyente que, mientras sus manos esten empleadas en los negocios de esta vida, su corazon este en Dios y deleitandose en Sus perfecciones, palabras y obras.  Que ningun nada llene tanto tu mente para no pensar en Dios y Su bendita gloria que es la deuda de buscar que tiene toda nueva criatura.  No es necesario encerrarse en una habitacion para cultivar una disposicion de mente piadosa o una vida virtuosa.

Nuestra meditaciones deben ser consideradas como los medios para obtener un fin mayor, entiendase influir, afectar y gobernar nuestras almas por los estatutos de Dios; debemos estar soplando hasta que la llama se avive.  «La esencia de un perfuma afecta mas nuestro olfato que una tonelada de petalos de rosas sin procesar, de manera semejante las verdades grandes e importantes son usualmente mas segura, menos controversiales y mas efectivamente se imprimen sobre la mente, dejando sobre el alma una agradable influencia para ir tras ellas.  La meditacion hace este trabajo».

Empleate, pues, siempre en meditar sobre Dios y Su bendita misericordia en Cristo Jesus nuestro hermoso y bendito Salvador. Amen.