Meditacion. Nov. 24/98.
Texto: "La prosperidad de los necios los echara a
perder" (Pro.1:32).
Nuestra primera obsevacion sobre el texto es que la prosperidad
es destructiva para los incredulos, asi que el Creyente no debe
seguir los pasos del incredulo en la busqueda del dinero, sino
apartarse de sus sendas.
Cuando Dios hizo el mundo con sus partes y criaturas le
puso un tono de bondad en todo: "Y vio Dios todo lo que
habia hecho, y he aqui que era bueno en gran
manera."(Gen.1:31); esto es, que todo lo creado tenia el
sello de Su bondad y por eso seria util al ser humano en su
servicio al Creador. La naturaleza de las cosas no tiene nada que
pueda hacer daņo o contagiar nuestras almas, si hacen algun mal
no es por ellas en si, sino cuando las usamos siguiendo las
reglas del mundo o de la carne, en desprecio de las de Dios.
El veneno no esta en la flor, sino en la araņa: "La
corrupcion que hay en el mundo a causa de la concupiscencia"
(2Pe.1:4). Es la codicia lo que hecha a perder la bendicion de
las riquezas. Esto es evidente por la propia experiencia de los
hombres, porque muchos santos han disfrutado de enormes riquezas
materiales sin pecar contra Dios, siendo mas santos y haciendo el
bien a otros por medio de ellas.
La sensualidad de las personas es como el mar, que hace salada
las dulce aguas del cielo, cambian las bendiciones divinas en
leņa para sus codicias animales. El dulce es bueno al sano, pero
es como un veneno al diabetico; es la naturaleza de la persona
que lo cambia en un mal, para unos es saludable y para otros
alimenta su enfermedad. Lo mismo se puede decir del alcohol, que
es como un veneno al alma de ciertos hombres, los hace pecar.
El fin primario de Dios en su mas rico y libre beneficio, es
darse El mismo a nosotros y llevarnos a servirle, que le
respondamos con gratitud, amor y obediencia: "Con cuerdas
humanas los atraje, con cuerdas de amor" (Os.11:4). La
bondad del Seņor debidamente considerada nos guia a buscar
el agrado Suyo, es por eso que Pablo dice: "Su benignidad te
guia al arrepentimiento" (Ro.2:4). Cuando uno ve la bondad
de Dios todo bloqueo mental se quita y con libre voluntad le
servimos. No asi cuando se abusa de sus misericordias, en donde
el corazon humano se endurece al pecar contra su generosidad.
El mal de la prosperidad no esta en la abundancia de bienes, sino
en violar las reglas que Dios ha impuesto para su uso. Oremos,
pues, para que si el cielo aumenta nuestros ingresos, con corazon
sincero podamos cantar sin finguimiento este verso:
"Me he gozado en el camino de tus testimonios mas que
sobre toda riqueza" (Sal.119:14). Amen