Meditacion. Nov. 19/98.
Texto: Desde la puerta de los Caballos restauraron los
sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. Despues de ellos
restauro Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y despues de el
restauro Semaias hijo de Secanias, guarda de la puerta
oriental" (Neh.3:28).
El texto nos habla de que la obra de cada uno fue distinta o
separada, aun asi no tuvieron diferentes intereses, sino solo
uno, servir a Dios. El lugar de trabajo fue disperso:
"Entonces dije a los principales, a los oficiales y al resto
del pueblo: La obra es grande y amplia, y nosotros estamos
distanciados en la muralla, lejos los unos de los otros"
(Neh.4:19); diferentes actividades, pero fue el mismo objetivo
para todos y cada uno.
La contribucion separada de cada hombre en su trabajo sobre el
muro, contribuyo a finalizar la totalidad. Ellos fueron fiel
aquel principio de matematicas que aprendimos en la escuela:
"La suma de cada una de las partes hacen el todo."
Era una ciudad, un muro, un gran objetivo y al final cada quien
contribuyo con su propia parte y la obra fue finalizada. Todo
esto nos enseña que el servicio a Dios ha de haber una unidad de
los intereses publicos y privados de todos, porque mientras cada
uno hace los suyo separadamente en sus deberes particulares,
todos contribuyen al gran objetivo, el cual es: "La gloria
de Dios, y por ende, el bien de la Iglesia de Cristo y el
beneficio de la humanidad en general".
Es notorio en el pasaje, y es nuestro fin inmediato resaltarlo,
que guiado por los principios divinos cada uno debe trabajar en
lo suyo o en aquello que Dios le ha dado, pues de ese modo se
contribuira con el objeto final; vease el caso: "Despues de
el restauraron otro tramo Hananias hijo de Selemias y Hanun, el
sexto hijo de Salaf. Despues de ellos Mesulam hijo de Berequias
restauro frente a su almacen" (Neh.3:30); de modo que el mas
pequeño de los apartamientos, una habitacion o camara personal
sirvio como un estimulo para que alguien contribuyera a la obra
en general de reconstruir el muro.
No hay que forzar mucho la interpretacion del texto, para inferir
la importancia de la cooperacion o unidad de los intereses
personal y publico en el servicio a Dios. Las cosas estan
planeadas por la mente divina de tal modo, que por la
contribucion de cada uno de los que laboran, contribuimos a la
obra en general. Una persona trabajando en lo suyo, a su propia
habitacion, añade su parte, y ayuda a que el muro de la ciudad
de Dios sea terminado. Cada hermano cooperando en lo suyo
refuerza al bien de la Iglesia, la edificacion de la sociedad, de
la humanidad, y asi damos gloria a Dios; porque si cada uno barre
y limpia la acera de su propia casa, entonces toda la ciudad
estara limpia. Como es dicho de David: "Que haciendo la
voluntad de Dios, sirvio a su propia generacion".
Es, pues, nuestro mas alto honor participar en la construccion de
la sociedad, y ser una bendicion a nuestra generacion; pero para
eso se requiere ensanchar nuestros corazones, o lo que es lo
mismo esforzarnos en procurar el bien de nuestro projimo,
cultivar buenos deseos para los otros, hacer una buena
construccion de sus hechos. No de los que estan lejos o de los
que viven en Australia, sino de aquellos que de algun modo u otro
se encuentran cerca; tus familiares, tus vecinos, tus compañero
de empleo o estudio segun el caso; en fin el universo de tus
conocidos.
Procura, pues, ser fiel a Dios en lo tuyo propio, y si eres fiel
a Dios estaras contribuyendo al bien de todos. Porque nuestro
Señor se regocija en el buen orden del Universo. Amen.