Meditacion. Nov. 17/98.
Texto: "Entonces Jesus dijo a sus discipulos: Si alguno
quiere venir en pos de mi, nieguese a si mismo, y tome su cruz, y
sigame" (Mt.16:24).
La cruz aqui significa todo clase de sufrimientos, desde la menor
afliccion del mal, hasta la muerte fisica si es necesario. Esta
es la ley del Cristianismo. En la mente es posible soportar toda
clase de sufrimientos por causa de la verdad; pero es el dolor
del cuerpo lo que nos hace opuestos padecer por el Evangelio, el
hombre interior siempre esta dispuesto.
Leyendo este verso uno se pregunta: ¿Cual es la causa por lo
cual muchos rehusan llevar la cruz de Cristo? Esta es la
respuesta: Quienes disfrutan o aman la prosperidad terrenal son
los mas miedosos y adversos a padecer por causa de Cristo.
El vivir en las delicadezas y los placeres de esta vida, apaga el
vigor masculino del espiritu y enfria las decisiones virtuosas
cuando somos asaltados con dificultades. El hombre que ama la
prosperidad es conocido porque desatiende la felicidad de su
parte inmortal y atiende pecaminosamente su parte material o los
asuntos mas para esta vida presente, que para la venidera.
Este ama mas su cuerpo que su alma. Todos aman lo que es de
acuerdo a su propia naturaleza; un gato ama una gata, un toro una
vaca, y el corazon humano amara de acuerdo a su propia
constitucion; si este es espiritual se ocupara mas del cuido del
alma, pero si es carnal atendera mas su carnalidad que su
espiritualidad. Entonces, todo quien ame la prosperidad tendra
por mayor tesoro la vana gloria de este mundo, que el padecer por
causa de Cristo: "Porque los que son de la carne piensan en
las cosas de la carne" (Ro.8:5). La fe de estas personas
existe solo cuando hay prosperidad, y desaparece en las
adversidades.
La prosperidad hace a los hombres descuidados de los males que
puedan venir: "En mi prosperidad dije yo: No sere jamas
conmovido" (Sal.30:6). El gozo carnal y la irracionalidad
son intimos, y se engañan a ellos mismos diciendo que nunca les
vendra el mal al poseedor de la fortuna terrenal. Por tanto, de
acuerdo como sea tu circunstancias en la abundancia, tal sera tu
coraje en la adversidad; esto es, que si tu estas desprevenido
con relacion a los males, entonces la afliccion no esperada
traera mayor dolor cuando te lleguen.
Las profecias parecen referirse a esto con respecto al dia final,
como si insinuara que la humanidad sera ahogada en seguridad
carnal para cuando este cercano el dia de Cristo: "Que
cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendra sobre ellos
destruccion repentina" (1 Tes.5:3).El ultimo dia sera de
enorme sorpresa para los impios. Nuestro Señor recomendo a los
discipulos ser imitadores del sabio constructor que calculo
seriamente el costo del edificio antes de empezar, para
determinar si el era capaz de hacerlo. Un hombre que ame la
prosperidad esta descalificado para amar a Cristo y sufrir por su
causa: "Los cobardes tendran su parte en el lago que arde
con fuego y azufre, que es la muerte segunda" (Apoc.21:8).
La prosperidad suele incapacitar para padecer por amor a Dios,
por la sencilla razon de que debilita los principios espirituales
de donde brotan las virtudes cristianas. El principio universal
que soporta y estimula el hombre carnal es ser feliz aqui y
ahora: "Muchos son los que dicen: ¿Quien nos mostrara el
bien?" (Sal.4:6), ellos quieren ver la felicidad con sus
ojos, en cambio el Creyente vive por fe y su felicidad viene como
resultado de buscar el agrado de Dios. La naturaleza de uno y
otro es diferente, el uno ama lo visible o material y el otro lo
invisible o espiritual.
El apostol describe el camino de la felicidad verdadera asi:
"Palabra fiel es esta: Si somos muertos con el, tambien
viviremos con el; si sufrimos, tambien reinaremos con el"
(2Ti.2;11-12); notese que dice: "Palabra fiel", esto
es, que es contrario a los pensamientos y sentimientos de nuestra
naturaleza; a la carne le parece irreal, pero el dicho es
verdadero.
Y a ti te digo: Creelo y viviras. Amen.