Meditacion. Nov.16/98.
Texto: : "Sabiendo que del Seņor recibireis la recompensa
de la herencia" (Col.3:24).
Los titulos de Dios son usualmente adecuados al asunto que se
tiene en mano. En otra lugar de las Escrituras Jesus pide de
acuerdo a lo que en esto texto se nos promete. Pide como un hijo
pide la porcion a su padre para el bien de los miembros del
cuerpo, y por eso dice: "Padre". De donde se infiere
que las bendiciones de Dios a Su pueblo, mas que una paga de
siervo son una herencia recibida del Padre. Mas aun, que la
esperanza de los Creyentes es en base a la adopcion, Cristo es
Hijo por generacion eterna, pero nosotros por Gracia, o que
nuestro privilegio no es por nacimiento, sino por aceptacion:
"Gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopcion
como hijos, la redencion de nuestro cuerpo" (Ro.8:23).
En Jn.17:24, dice: "Yo quiero"; la traduccion en
espaņol expresa con mucha fidelidad el sentido original, porque
es algo mas que un deseo, es una demanda, no tanto de la
autoridad de Dios Hijo, sino el deseo ardiente del corazon. Mire
otro pasaje donde se clarea el sentido del quiero de este ultimo
verso: "En seguida ella entro con prisa al rey y le pidio
diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de
Juan el Bautista" (Mar.6:25). De manera que la forma de
expresion encierra que la peticion posee en su base la fuerza de
una promesa, por eso decimos que es mas que un deseo.
Esto nos da mucho consuelo, porque enseņa la certeza de nuestra
gloriosa esperanza. Estaba cerca de morir y esta fue Su ultima
voluntad o testamento: "Padre, Yo quiero" (Jn.17:24).
El cielo es un legado dado por Cristo: "Yo, pues, dispongo
para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mi"
(Luc.22:29).
El privilegio es a favor de los elegidos, o que hay un grupo de
hombres y mujeres que les fueron dados por el Padre, los cuales
no pueden perderse, todos ellos poseeran la gloria. Ellos fueron
dados antes de los tiempos, pero en el tiempo, cuando sean
eficazmente llamados, como ovejas oiran la voz del Principe de
los pastores, vendran a El, y seran preservados: "Todo lo
que el Padre me da vendra a mi. Y esta es la voluntad del que me
envio: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado"
(Jn.6:37,39). Cristo hizo una suave demanda, pero demanda al fin,
para favorecer con gloria eterna a los elegidos.
Esa es la hermosura de la Gracia en darnos como herencia gloria
eterna. Es cierto que eso fue comprado por Cristo, pero a los
Creyentes es un don, porque lo recibimos en virtud de Su
testamento y de la promesa del Padre: "Las riquezas de la
gloria de su herencia en los santos" (Efe.1:18); los
herederos reciben sin esfuerzo, heredar es algo libre. En esto
Cristo hizo la compra y poseemos el don.
Es motivo de seguridad que cuando vemos las glorias y
excelencias del cielo, tambien vemos un misericordioso Padre y a
Cristo que pago el precio. Es llamado el don de Dios a traves del
Seņor Jesucristo. Amen.