Meditacion. Nov.14/98.
Texto: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado sera
salvo; mas el que no creyere, sera condenado"
(Marc.16:15-16).
Esto es, que todos y cada uno de los que por un verdadero
arrepentimiento y fe abandonan la carne, el mundo y el diablo, y
se entregan ellos mismos a Dios Padre, Hijo y Espiritu Santo,
como Creador, Redentor y Santificador, encontraran en Dios un
padre que los ha reconciliados y por causa de Cristo les ha
perdonado sus pecados y les ha dado a ellos Su gracia por el
Espiritu; si ellos perseveran en este curso de vida, entonces
finalmente seran glorificados y conoceran de eterna felicidad.
Pero los que no creen el Evangelio seran reos de eterna
perdicion, condenados por toda la eternidad en el infierno. Esa
es la suma del Evangelio.
Hablando de su obra como predicador el apostol Pablo lo dice asi:
"Y sabeis que no he rehuido el anunciaros nada que os fuese
util, y el enseñaros publicamente y de casa en casa,
testificando a los judios y a los griegos acerca del
arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor
Jesus" (Hec.20:20-21). Aunque quizas uso diferentes colores
para presentar el cuadro, Pablo siempre predico lo mismo, el
arrepentimiento hacia Dios y la fe en Jesus. Los que han de
llevar el evangelio no deben olvidar su propia experiencia, que
cuando el Evangelio llego a ellos, los encontro en un estado
donde no le interesaban las cosas de Dios ni mucho menos el
disfrute en una vida de piedad. Fue necesario que nuestros
intereses fuesen cambiados y una nueva forma de gobierno viniese
sobre la voluntad.
Los asuntos espirituales no tenian sabor agradable, tales cosas
estaban asociados a la idea de algo inutil y sin provecho, y esto
por causa del pecado, nuestro amor a las criaturas en desprecio
del Creador. Asi que, lo mas simple y necesario para la paz es el
arrepentimiento hacia Dios. Aun siendo lo mas necesario no es
suficiente, y no es suficiente porque el desafecto es mutuo, nos
hemos olvidado de Dios y El nos aborrece, por lo tanto es
necesario volver a El y que El se agrade en recibirnos. Por el
arrepentimiento nos volvemos al Señor y por la fe en Cristo le
somos agradable. El pecador ha ofendido al Creador, para
reconciliarse necesita desagraviar al ofendido y restituir lo
dañado. Ambas cosas son necesarias.
Ahora bien, la ofensa cometida contra Dios requiere de una
restitucion. Esta restitucion a Dios es a lo que las Santas
Escrituras llaman fe o creer en Jesucristo: "A quien Dios
puso como propiciacion por medio de la fe en su sangre, para
manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este
tiempo su justicia, a fin de que el sea el justo, y el que
justifica al que es de la fe de Jesus" (Ro.3:25-26). Asi
que, cuando por el arrepentimiento nos volvemos a Dios como
nuestro fin, debemos aplicar a Jesucristo a nosotros mismos por
medio de la fe, como un medio de obtener el fin que buscamos. Por
el arrepentimiento tomamos a Dios como nuestro Dios, nos volvemos
al Creador. Por la fe tomamos a Cristo como nuestro Principe o
Gobernante, y Salvador.
Los que ganan almas para Cristo tendran el reconocimiento de Dios
en el dia de gloria. Cuando una persona es traida a salvacion,
los santos se gozan, y tambien los angeles, pero mucho mas se
goza Cristo, se deleita cuando ve la prueba y poder de Su muerte
en los que ha ganado para Dios, pero tambien hay alegria en ti al
ganar un alma, mire como lo dice el apostol: "Porque, ¿cual
es nuestra esperanza, gozo o corona de orgullo delante del Señor
Jesucristo en su venida? ¿Acaso no lo sois vosotros?"
(1Tes.2:19).
Y a ti pregunto: ¿Estas tu deseoso de ir al cielo sin tener
ninguna alma para presentar a Cristo ganada por ti? ¿Has pensado
en lo que sera entrar en la eternidad sin que haya nadie salvado
por tu esfuerzo?
Si al considerar esto ningun sentido de vergüenza o humillacion
se levanta en tu corazon que reprenda tu indiferencia o
irresponsabilidad, entonces con toda solemnidad te exhorto a ir a
la cruz de Cristo y que estudies nuevamente cuales son tus
responsabilidades. Considera la historia de la mujer Samaritana y
ve que Dios esta preparado para bendecir el humilde esfuerzo de
Sus hijos:
"Por tanto, id, y haced discipulos a todas las
naciones. Y he aqui yo estoy con vosotros todos los dias, hasta
el fin del mundo" (Mat.28:19). Amen.