Meditacion. Oct.27/98.
Texto: "Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese" (Jn.17:4).
Este versiculo es parte de la oracion sacerdotal de nuestro Salvador, y la misma fue hecha horas antes de Su muerte, y es notorio que el Senor Jesus, por Su fidelidad y pureza camina hacia este sacrificio de forma confiada, de donde aprendemos que para morir bien, antes debemos vivir bien, o que para morir consolados y en paz, hemos de tener como nuestro mayor cuidado glorificar a Dios mientras estamos sobre la tierra.
Surge una pregunta: ¿Como glorificar a Dios en todo? Que es glorificar a Dios: En relacion con las criaturas, la gloria de Dios tiene dos aspectos: Por un lado es pasiva, o que Dios se glorifica a Si mismo sobre ellas, o activa que la criatura de forma consciente y voluntaria busca honrar la Palabra del Señor. Un ejemplo de gloria pasiva es descrita en este texto: "Ciertamente la ira del hombre te glorificara" (Sal.76:10). Faraon fue levantado para mostrar la gloria de Dios; tal como el poder y valor de un gobernante se manifiesta en la rebelion de los subditos, y la destreza de un medico por lo grave de una enfermedad. Tal manera de glorificar solo glorifica a Dios, pero no beneficia al hombre.
La gloria activa, en cambio, es cuando nos entregamos de corazon hacer lo que Dios manda para que El sea magnificado y tenido en cuenta entre los hombres: "El que sacrifica alabanza me honrara:" (Sal.50:23); las alabanzas o el reconocerle tanto en publico como en privado son una forma de dar gloria. Las cosas en la creacion manifiestan el poder y la deidad del Creador, pero nosotros como criaturas racionales y redimidas podemos hacer mas que eso, hablarla, cantarla y explicarla a otros hombres como una invitacion a que hagan lo mismo: "Te alaben, oh Jehova, todas tus obras; Y tus santos te bendigan" (Sal.145:10). Tambien cuando sujetamos nuestra voluntad a la Suya, porque nuestras obras glorifican mas al Señor que nuestras palabra: "Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo proposito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre, de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en el, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo" (2Tes.1:11-12).
Muchos pueden hablar buenas cosas de Dios, pero sus corazones no estan sujetos a El; honran a Dios con sus alabanzas, pero lo deshonran con sus vidas. Dios es muy glorificado en la obediencia de las personas. Tambien le glorificamos cuando estudiamos como agradarle: "Para que andeis como es digno del Señor, a fin de agradarle en todo; de manera que produzcais fruto en toda buena obra y que crezcais en el conocimiento de Dios" (Col.1:10); es una honra para el maestro cuando sus alumnos se esfuerzan en complacerle.
En la providencia podemos glorificarle, y esto cuando preferimos Su gloria que nuestra comodidad, Su honra que nuestra complacencia. Asi fue con Cristo: "Ahora esta turbada mi alma. ¿Que dire: Padre, salvame de esta hora? ¡Al contrario, para esto he llegado a esta hora! Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ¡Ya lo he glorificado y lo glorificare otra vez!" (Jn.12:27-28). Los hijos de Dios deben tener siempre presente que ellos estan para anunciar las virtudes de Cristo en este mundo, y asi como hay empresas que anuncian sus productos entre los clientes por medio de los comerciales de TV, del mismo modo los Creyentes: "Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nacion santa, pueblo adquirido, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable" (1Pe.2:9). La vida de un Cristiano fiel es un himno viviente a Dios.
Quiera el Señor darnos Su bendicion en esto y que cuando lleguemos al final de la jornada, a la hora de la muerte, podamos decir sin fingimiento como dijo el apostol: "Porque nuestro motivo de gloria es este: el testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos conducido en el mundo (y especialmente ante vosotros), con sencillez y la sinceridad que proviene de Dios, y no en sabiduria humana, sino en la gracia de Dios" (2Co.1:12). Amen.