Meditacion. Oct.23/98.
Texto: "No os dejeis mover facilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbeis, ni por espiritu ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el dia del Seņor esta cerca" (2Tes.2:2).
Note en el versiculo que el error combatido es la impaciencia, de modo que lo exhortado es a esperar el Dia de Cristo con sumision.
Surge una pregunta: ŋComo es posible que en otros lugares se nos diga que el Seņor viene pronto y aqui eso mismo es censurado? Es cierto que en otros lugares parece hablar en esos terminos: "El dia esta cerca... La venida del Seņor esta cerca" (Ro.13:12;Stgo.5:8). Como si se dijera que la maņana de resurreccion estuviese a la mano. En su etimologia hay una diferencia en las palabras usadas en uno y otro caso. Una cosa es decir que algo esta cerca o viene de camino, y otra muy distinta es que el asunto ya empezo. Relativamente hablando, podemos decir que el mes de diciembre esta cerca o inexorablemente viene de camino, pero eso no significa que ha empezado.
Debemos esperar ese dia con paciencia, pues de lo contrario muchos males gratuitos se proporcionan al alma, a saber una curiosidad malsana y arrogancia. Es pecaminoso que querramos comer de aquellos conocimientos que Dios se ha reservado para Si mismo: "El les respondio: A vosotros no os toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad" (Hech.1:7); es defectuoso entre los hombres extenderse averiguar los secretos de nuestros amigos, cuanto mas condenable con los secretos de nuestro Seņor. No es correcto que vayamos a casa de nuestros amigos y abramos las cartas personales que ellos reciben. Tal curiosidad es daņina y no edifica ni en nada beneficia. La practica de los deberes conocidos nos librara de tal indiscrecion.
Es reprochable fijar el tiempo para el dia del juicio final, algo que Dios ha reservado par Si mismo: "Pero acerca de aquel dia y hora, nadie sabe; ni siquiera los angeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino solo el Padre" (Mat.24:36). Seria una arrogancia que una criatura pretendiera fijar la fecha de un evento que ha sido reservado exclusivamente en la mente divina. Por ser una curiosidad repudiable y que no edifica, entonces es daņina. Es daņina por varias razones: pone la mente del Creyente fuera de sus deberes presentes, porque una subita entrada de Cristo en este mundo los aparta de sus deberes presentes. Como alguien ha dicho, las malas impresiones engendran prejuicios y estos a su vez nublan el buen juicio, o debilitan el buen curso de las cosas.
Hay personas que la curiosidad le es como una enfermedad, tienen vicio de preguntar, y en lugar de comer lo espiritual, lo que hacen es vomitar el buen alimento, no tienen oidos para oir: "Se ha llenado de orgullo y no sabe nada. Mas bien, delira acerca de controversias y contiendas de palabras, de las cuales vienen envidia, discordia, calumnias, sospechas perversas" (1Tim.6:4); existe una enfermedad mental que genera constantes cuestionamientos disfrazado de honra, pero lo cierto es que se trata de una necedad que pare envidia, discordia y malas sospechas. Desde que una persona asigna fecha al regreso esta dando lugar a la impaciencia. Se requiere el debido cuido, pues los mismos apostoles estuvieron tentados a eso, y cualquier Creyente pudiera estar tentado a lo mismo, mire el caso en Tesalonica.
Esta impaciencia se deja ver por sus malos efectos, turbacion individual y colectiva dentro de la congregacion: "No os dejeis mover facilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbeis". Cuando alguien camina por encima de tierra pantanosa su andar es inestable, inseguro y miedoso. De manera semejante es cuando el error de doctrina entra por las puertas de la Iglesia.
El alma solo haya paz en la religion verdadera: "Deteneos en los caminos y mirad. Preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad en el; y hallareis descanso para vuestras almas" (Jer.6:16). El descanso del alma solo es encontrado en los caminos de Dios, y donde este es fielmente practicado.
El alimento preferido del corazon es la verdad; es como la miel que tan pronto como toca el paladar del entendimiento produce una sensacion agradable que trae consigo la paz mental. Cuando un hombre descubre la verdad en cualquier area del conocimiento, por necesidad le produce alegria, cuanto mas la verdad espiritual: "Come, hijo mio, de la miel, porque es buena; y del panal, que es dulce a tu paladar. Asi apropiate de la sabiduria para tu alma" (Pro.24:13-14). La verdad es suave, quieta y paciente. Amen.