Meditacion. Oct.21/98.
Texto: "El que creyere no se apresure" (Isa.28:16).
Es claro de nuestro texto, lo que el precepto divino establece con relacion al ejercicio de la fe en Dios. Entiendase que quien espera en el Altisimo no es precipitado. Una de las maneras mas usual de tentar a Dios es cuando somos impacientes esperando Su ayuda, como si nos ofendiera la senda que El ha establecido para hacerlo. Espera, pues, en la misericordia divina en el poder, la bondad, y en los terminos del cielo, y no en los de la tierra.
Por tanto, cuidemonos de no limitar el poder de Dios en nuestras imaginaciones, o pensar que Dios solo puede actuar segun nos parezca.
Entiende, pues, que seria un gran pecado limitar la misericordia de Dios, como tambien limitar Su poder en tu corazon. Se tienta a Dios con respecto a Su providencia, cuando establecemos en nuestro corazon el tiempo, la manera y los medios de El obrar; esto lo hacemos al limitar Su sabiduria y poder, como si el Creador no pudiera hacer mas de lo se concibe como probable, o que nada mas puede ayudarnos como pensamos, como aquel niņo que al iniciar sus estudios de aritmetica concluyo que el numero nueve solo es posible al sumar seis mas tres. Para que la impaciencia no te coja desprevenido, ten presente, que recibiras una sentencia de muerte, antes de una gran misericordia.
En muchas cosas hay un analogia entre los eventos de la naturaleza y la vida espiritual; es cierto que a menudo se verifica, que despues de la tempestad viene la calma, o que nunca es mas oscuro que cuando va amanecer; y semejantes experiencias vemos en las vidas de los grandes santos, las cuales han de ser como direccion y ejemplo para nosotros.
Veamos esto en la vida del patriarca Jose: "Israel amaba a Jose mas que a todos sus otros hijos porque le habia nacido en la vejez, y le hizo una tunica de diversos colores. Al ver sus hermanos que su padre lo amaba mas que a todos ellos, le aborrecian y no podian hablarle pacificamente. Y cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a Jose, subiendolo de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Estos se llevaron a Jose a Egipto. Sucedio que cuando su seņor oyo las palabras que le hablaba su mujer, diciendo: Asi me ha tratado tu esclavo", se encendio su furor. Tomo su seņor a Jose y lo metio en la carcel, en el lugar donde estaban los presos del rey, y Jose se quedo alli en la carcel. El faraon dijo a Jose: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan entendido ni sabio como tu. Tu estaras a cargo de mi casa, y todo mi pueblo sera gobernado bajo tus ordenes. Solamente en el trono sere yo superior a ti" (Gen.37:3-4;28;39:19-20;41:39-40).
Y lo mismo se puede decir de David que fue rey en sufrimientos, antes de que la corona de Israel fuera puesta sobre su cabeza. Entonces, es bueno saber en nuestra lucha contra el desanimo espiritual, que Dios usualmente guiara a Su pueblo a una gran misericordia, no sin antes poner una sentencia de muerte sobre todos los medios que tienden a esa gran bendicion. Amen.