Meditacion. Oct. 6/98.
Texto: "Jesus le dijo: Mujer, ¿por que lloras? ¿A quien buscas? Ella pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tu lo has llevado, dime donde lo has puesto, y yo lo llevare" (Jn.20:15).
Un verdadero Creyente puede estar entregado a la busqueda de Dios, y aun asi estar deficiente. Maria amaba con profundo amor al Señor Jesus, pero lo amaba como un maestro de las Santa Escrituras, como un maestro de Israel, no como en verdad ahora El es, el Cristo resucitado. Su busqueda y anhelo era correcto, pero insuficiente, porque aun cuando Cristo era un maestro en Israel, en verdad era mucho mas que eso. El amor de Maria era innegable, indiscutible, pero con deficiencia de luz; aun para amar a Cristo como debe ser amado necesitamos ser ayudados. Pero Cristo por su misericordia nos tomara como un carbon del campo y nos pulira para producir un diamante. En los contactos que el Creyente tenga con el Señor Jesus, este siempre sera instruido.
Ella habia oido la grandeza del Señor, habia visto sus portentos y milagros, habia escuchado sus celestiales sermones, y sobre todo habia experimentado en si misma el perdon de sus pecados, su alma habia sido curada, el gozo vino a su corazon, pero con todas esas bendiciones dentro de ella no podia ver las cosas como debian ser vistas. De cierto que el corazon natural no puede hacer nada para Dios, porque uno pensaria que con todo lo que ella habia recibido estaba en condiciones de producir por ella misma buenos frutos para Dios, pero no, sin Cristo nada podemos hacer. No hay luz en el Creyente a menos que Dios la ponga. Nadie puede encontrar a Cristo sin la ayuda del espiritu y la Gracia de Dios. (Jn.6:44).
Es notorio en nuestro texto que Cristo demanda saber de Maria cual es el objeto de su deseo. El sabia muy bien la razon de su tristeza, no obstante le hace la pregunta: "¿Mujer, por que lloras? ¿A quien buscas?" (v15); ella le llamaba Maestro, y El entonces ejerce su oficio instruyendole.
Pero esto no solo fue con ella, sino tambien con otros, porque todos los tratos de Cristo para con los suyos estan llenos de buen significado y ricas instrucciones. El ciego de Jerico: "Respondiendo Jesus le dijo: ¿Que quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista" (Mrc.10:51). Cristo favorecera a los hombres de acuerdo a la fe de ellos. Es la voluntad de Dios que le hagamos conocer nuestro pedido especifico, no para informarlo, sino para que asi califiquemos para la misericordia que necesitamos. El marinero debe acercar el bote a la costa, pero este nunca pretende que la costa se acerque al bote. Asi mismo es con las misericordias de Dios, nosotros nos acercamos a ella, no ella a nosotros. Los favores de Dios son como montañas que siempre estan ahi, y la montaña no se acerca a uno, sino que uno va a la montaña.
Este suceso en la vida de Maria no es tanto, "buscad y hallareis", sino "pedid, y se os dara". Procuremos, pues, que cuando estemos buscando o pidiendo algo de Cristo que no haya deficiencia en nuestros deseos, porque hasta que la deficiencia no sea cubierta no recibiremos lo que estamos buscando.
Pero es muy consolador, que nuestras oraciones seran encaminadas y llevadas hasta la perfeccion por el mismo Cristo, porque El es propicio a nuestras debilidades y se deleita en hacernos el bien. Amen.