Meditacion. Oct. 3/98.
Texto: "Jesus clamo a gran voz, diciendo: Dios mio, Dios mio, ¿por que me has desamparado?"(Mt.27:46).
Una esposa sufriria mucho si es abandonada por su marido, porque lo mas natural para ella es que el marido este con ella, la consuele y la sustente; ellas sufren mucho por el desamor de ellos. Para Cristo lo natural fue disfrutar del consuelo y solaz de Dios Padre, por eso grito con tanta vehemencia: "Dios mio, Dios mio, ¿por que me has desamparado?". El sentido del amor y el consuelo del Padre le fue retirado, por eso no se quejo que los discipulos le abandonaran, sino que Dios lo dejara, ahi era su dolor del alma.
Por causa de este abandono Cristo mucho sufrio, porque los hombres tan solo pierden una gota de disfrute cuando les falta algo, pero Cristo al no tener el consuelo del Padre estaba perdiendo un mar de consuelo. Mientras mayor el disfrute, mayor es el dolor por la falta o perdida de el. Perder la luz de una linterna es poca cosa, pero perder la luz del sol es una desgracia; Cristo fue el Dios-hombre su perdida era mayor que cualquier otra que podamos imaginar. A pesar de sus dolores no renuncio a su oficio.
Los hijos de Dios tan solo han conocido una pequeña porcion del amor de Dios que ha sido derramado en sus corazones, y ellos prefieren perder la vida y todo el mundo que ser separados del Señor; pero Cristo como Dios-Hombre tenia un entendimiento puro, afecciones celestiales y excelentes contemplaciones del amor divino, por tanto el dolor suyo es incomparable con el dolor que podemos imaginar cuando fue abandonado por Dios Padre. Como ellos no conocen ese valor, tampoco pueden ser sensibles del dolor de tal desamparo.
Ademas de eso, las aflicciones de Cristo son mucho mayores que las de un Creyente, porque los dolores del Creyente son para prueba o correccion en cambio los del Señor fueron para dar satisfaccion a la justicia divina; recibir en todo su ser la venganza de Dios contra nuestros pecados, si los hombres deben vengarse cuanto mas debe hacerlo Dios contra los seres que han pecado contra El. Por nuestras faltas Cristo fue abandonado por un tiempo para luego ser recibido por siempre.
Cristo sufrio en lugar del pecador y todos los dolores del pecado cayeron sobre El; habia una deuda de los transgresores para con Dios y el cobro de tal deuda debia ser saldado en su totalidad, se requeria una restitucion completa de la suma adeudada, la justicia divina cayo con todo su peso sobre el ser del Señor Jesus en cobro por nuestros pecados. El peso del pecado cayo todo sobre El: "Mi alma esta muy triste, hasta la muerte."(Mt.26:38). Los efectos de sus aflicciones fueron claramente vistos en el sudor de su cuerpo: "Su sudor era como grandes gotas de sangre que caian hasta la tierra."(Lc.22:44).
El evangelio de Marcos dice: "....comenzo a entristecerse y a angustiarse."(Mrc.14:33); y en otro lugar leemos: "Y Cristo, en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y suplicas con gran clamor y lagrimas al que le podia librar de la muerte, fue oido a causa de su temor reverente."(Heb.5:7). Estos fueron una parte del fuego en el cual nuestro sacrificio fue quemado, al ser Jesucristo crucificado por la voluntad de Dios: "Hecho por nosotros maldicion."(Ga.3:13).Tenemos pensamientos muy debiles del pecado y de la ira de Dios que el pecado merece; pero Cristo tiene otros pensamientos del mal y su castigo. Cuando Dios viene a tratar con el en nuestro lugar, nosotros, que no conocemos el poder de la ira de Dios, no somos afectado con ella, porque nuestro entendimiento es muy debil con tal ira. Pero cuando el Padre cayo sobre Jesus con toda su fuerza, esto fue propiamente como dice el profeta: "Las aflicciones de su alma."
De aqui aprendemos la grandeza de la obligacion que tenemos con Cristo. El fue molido en nuestro lugar. La justicia divina le decreto asi: Hijo, tu debes tomar un cuerpo de hombre y sufrir. La sangre humana debe mancharte, debes ser formado como uno de ellos, sufrir, ser tentado, ser desamparado por Dios Padre, y soportar mi ira; y he aqui su respuesta: "Entonces dije: He aqui que vengo oh Dios, para hacer tu voluntad."(Heb.10:7).
!Oh cuan amante Salvador es el Señor Jesucristo! Asi que,
cualquier queja, murmuracion o impaciencia bajo la cruz que nos
haya puesto el Señor, es signo de que no tenemos el debido
sentido de los sufrimientos de Cristo y que valoramos y
amamos muy poco lo que El padecio en nuestro lugar. Ve usted que
no es un asunto facil reconciliar los pecadores con Dios; costo a
Cristo un mar de dolores y aflicciones, el terrible peso de la
ira del Creador con todas sus fuerzas sobre El. Nosotros somos
excesivamente descuidados con la salvacion de nuestras almas,
algo que para Cristo fue muy dificil, duro y doloroso salvarnos
del dominio del
pecado y llevarnos a tener comunion con Dios.
Sea, pues, la exortacion apostolica para ti y para mi: "Ocupaos en vuestra salvacion con temor y temblor". Amen.