Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Sept. 17/98.

Texto: "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra" (Jn.17:6).

Entre todo los amores, el mas dulce de todos es el amor de Dios por Sus elegidos. Es admirable el amor divino en esta donacion, que tu siendo en pecador fuiste dado a Cristo desde antes de la fundacion del mundo, cuando otros fueron pasados por alto: "¡Cuan preciosa es, oh Dios, tu bondad! Por eso los hijos de los hombres se refugian bajo la sombra de tus alas" (Sal. 36:7).

Dios el Hijo nos recibio de la mano de Dios el Padre, nos tomo como un recompensa de todos Sus servicios. Considera, que nada podia ser añadido a la grandeza de Aquel que es co-igual con el Padre; y Su principal interes fue ganar almas: "Vera el fruto de la afliccion de su alma y quedara satisfecho" (Isa.53:11); aqui vemos dos cosas: La certeza del exito: "Vera el fruto"; esto es que recogera los frutos de sus labores y dolores, el cual es la salvacion y el consuelo de pobres criaturas. Su contentamiento: "Quedara satisfecho"; la salvacion de los pecadores perdidos es satisfaccion suficiente para todos sus dolores. Cuando Cristo vio lo que el tenia que dar y lo que iba a recibir a cambio, quedo satisfecho. Por eso hay tanto gozo en el corazon de Cristo cuando un pecador se convierte. Hay lloro en El cuando sus favores son rechazados por los hombres. Cuan dulce y placentero es considerar el amor de Cristo por nosotros.

Tu puedes saber cuando Cristo habla bien de ti, no cuando le oyes, sino cuando guarda Su Palabra. La alabanza del Salvador a los Suyos no es tanto cuando oimos la predicacion, ni cuando somos enseñados, sino al ponerla por obra:

"Por esta razon, nosotros tambien damos gracias a Dios sin cesar; porque cuando recibisteis la palabra de Dios que oisteis de parte nuestra, la aceptasteis, no como palabra de hombres, sino como lo que es de veras, la palabra de Dios quien obra en vosotros los que creeis" (1Tes.2:13). Amen.