Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Agosto 29, 1998.

Texto: "He aqui, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a el y cenare con el, y el conmigo" (Apoc.3:20).

Para meditar sobre este verso consideremos la Majestad de Cristo el cual es Dios sobre todas las cosas. Todo el universo es como un grano de polvo delante de El, y los hombres son como nada. Todo poder en los cielos y en la tierra es suyo, y la gloria que tiene esta lejos de poder ser expresada. "Los cielos de los cielos no pueden contener su grandeza." Ademas que El es infinita mente feliz y glorioso; si el hombre no hubiese sido nunca creado, con todo y eso su gloria y toda suficiencia no es afectada; no tiene necesidad de nada ni de nadie.

El hombre lo mas que puede hacer con referencia a Dios es conocerle, pero en el conocimiento de un ser nosotros no afectamos en nada a ese ser, con conocer algo no añadimos ni quitamos nada , lo mas que podemos hacer es tomar noticia de El. El sol no disminuye ni aumenta su lustre porque le miremos . Si pudiera decirse que Dios necesitase de algo, su necesidad es hacer al hombre feliz, salvarlo del pecado y de la condenacion eterna en el infierno, en nuestro texto se aprecia el deseo ferviente que expresa Cristo por ser compasivo para los hombres.

El es tan libre, tan absoluto, en su ser y en su actuar, que no necesita de nada, ni nada puede moverlo actuar, nuestro Dios no tiene compromisos de ningun tipo. Tus abundancias no pueden ganar su amistad, como tampoco tus miserias sus compasiones, por eso el profeta dice :"Fui hallado de los que no me buscaban." (Is.65:1). Esto es lo maravilloso de Cristo, que hace todo esto cuando el hombre se encuentra lejos de merecerlo. El pudo haber destruido el hombre desde el mismo instante que peco, pero su soberania hace que la oferta de salvacion brille con atractiva hermosura, como le respondio a los fariseos: "¿No me es licito hacer lo que quiero con lo mio?"(Mt.20:15) , ahora desciende a salvar aquellos que debieron ser muertos desde el mismo momento que recibieron la vida, sin embargo los ha escogido como hoy para ofrecerles la salvacion. !Cuan maravilloso es el Amor de Cristo!

Es palpable la belleza gracia de la soberania de Cristo en ofrecer la salvacion, pero se acentua al considerar a quienes es ofrecida: a sus enemigos, a los impios, pecadores, aborrecedores de Dios. " He aqui" nos da esa nota de maravilla; el absoluto comandante de los cielos y de la tierra condesciende tan bajo como ofrecerle salvacion a sus enemigos. La oferta es para el hombre, al pecador y al enemigo.

Al hombre: No es a los angeles, ni a los serafines, ni a los arcangeles, sino a los hombres, la menor de todas las criaturas racionales; aquel cuyo ser es polvo y cenizas, uno que esta a tres dias de ser gusanos y podrida hediondez, a un gusano de la tierra. ¿ Vendra Cristo a la puerta de un gusano a tocarle y esperar que le abra?

Pecadores: El hombre por su pecado se ha hecho peor que las bestias que perecen. El hombre es polvo, pero por el pecado ha venido a ser un polvo odioso, aborrecible delante del Señor, pues el Señor es purisimo y por tanto no resiste ver semejante corrupcion humana, no puede ni verlo, si un hombre ve a Dios muere inmediatamente porque Dios no lo pasa, lo destruye por causa de que el hombre es pecador, solo los puros angeles pueden permanecer delante de El. Esto es, que asi como los arboles son consumidos por el fuego, los pecadores delante de Dios. Es como un apuesto y sano hombre abrazando una leprosa o sidosa, algo inconcebible y maravilloso. Mire como son descritos aquellos a quienes es ofrecida esta salvacion: "Desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo." (Apoc.3:17). La miseria de estas personas es descrita con cinco sinonimos, grandemente miserables. Estos hombres dicen ser ricos y Dios les dice que estan equivocados que no los son, porque ser incredulo es una miseria; Cristo les dice como librarse de ese mal y ellos rehusan; les ofrece felicidad y no la quieren; desprecian al mismo Cristo; con todo y ese rechazo El viene y les toca la puerta.

Enemigos: El caso no es solo de aquellos que son aborrecibles para Cristo, sino tambien para quienes Cristo es fuertemente aborrecido; enemigos de El en sus mentes, en sus corazones y en sus vidas; ellos odian a Cristo y todo los que sean de Cristo, lo desprecian tanto que prefieren ser condenados en el infierno que creer en El o ser sus amigos, y a esos enemigos El se acerca a la puerta de sus corazones para llamarlos al arrepentimiento. Ellos no estan dispuestos abrirles porque dicen que les aguaria la fiesta de sus pecados con el mundo.

Con todo es aun mas maravilloso si consideramos la manera en que es ofrecida esta tan grande salvacion:

"He aqui, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a el y cenare con el, y el conmigo". Amen.