Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Agosto 24/98.

Texto: "El mandamiento es lampara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen" (Pro.6:23).

Es necesario tener una lampara cuando uno se encuentra en un lugar oscuro, y la ley de Dios es una lampara para disipar la oscuridad de este mundo y guiar nuestros pasos en seguridad. Cristo es el Sol de los justos, brilla sobre nosotros por la Palabra de Su Gracia, iluminando nuestras mentes en el conocimiento de cada util verdad, y llevandonos hacia un mundo mejor, donde esperamos conocer y experimentar la verdadera felicidad, el anhelo ferviente de nuestras almas.

Todos hemos experimentado, que las doctrinas y preceptos de la Palabra de Dios son utiles y agradables como la luz, pero no pensamos lo mismo cuando se trata de los reproches, los cuales son, en general, muy desagradables; sin embargo, son tan necesarios y beneficiosos como los principios de instruccion. Porque las amonestaciones nos advierten contra el pecado, y tienen una poderosa influencia para guardarnos de los lazos del Maligno: "Camino de vida son las reprensiones que te instruyen".

Esta clausula contiene dos asuntos: Por un lado, que hay una senda de felicidad: "Camino de vida", una via para ser librados de la muerte, y donde nuestra esencia como ser racional puede ser acentuada y mejorada, y por el otro, que esa via tiene un nombre muy especifico: "las reprensiones que te instruyen", no todos los reproches son buenos, solo los que instruyen son los que benefician, porque cuando carecen de instruccion entonces no estan motivados por el amor verdadero o son hechos en ignorancia; en tal caso no seria una buena reprension, sino un hablar ofensivo o injurioso. El reproche Cristiano es muy necesario para santificarnos.

Entonces el reproche cristiano es en general: "El tierno y fiel argumento que decimos a un hermano en privado, con el fin de rescatarlo del error para traerlo a la verdad, y cuya causa es el celo por la gloria de Dios, y el amor a nuestro projimo". Se ha dicho tierno argumento, pero no estamos ajenos a que los medicos puedan, en ocasiones especiales, emplear el afilado bisturi con la debida delicadeza y ternura.

El reproche es un acto de amor y misericordia, no de orgullo o vanagloria, pues se trata de ver al hermano en miseria o yerro espiritual e ir en procura de librarlo de la ira de Dios; por eso los medios para hacerlo no son el castigo ni la censura, sino el apropiado discurso o amonestacion. Este medio solo es empleado cuando el proposito del reproche sea rescatar al pecador y sanar su alma; no obstante debe quedar establecido que no hay una regla fija en cuanto a su grado o intensidad, porque para algunos sera mas tierno, en cambio a otros pudiera ser mas cortante.

El fin de este amargo remedio es rescatar al hermano del error, por tanto su aplicacion debe estar basada en la verdad: "La palabra de Dios more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduria" (Col.3:16); esto es, que el ofensor puede ver a Dios reprendiendole en lugar del hombre; tal como Cristo reprendio a los fariseos con las Escrituras: "Hipocritas, bien profetizo de vosotros Isaias, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, pero su corazon esta lejos de mi" (Mt.15:7-9); el reproche debe ser insinuado como el asunto requerido, sea este por exhortacion, amonestacion o advertencia.

La misma forma se ve en el reproche dado por el profeta Natan a David (2Sam.12:1-7). El fin de la reprension no es avergonzar ni destruir la buena reputacion del hermano, sino traerlo del pecado al deber. Se trata de un hermano, alguien que procura ser una buena persona, de modo que no sera dificil traerlo al camino de hacer el bien.

Cuando vayas a reprender a otro, cuidate de que eres inocente de ese mismo pecado. El culpable es digno de juicio por eso no esta en capacidad de juzgar a nadie: "¿Porque miras la paja que esta en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que esta en tu propio ojo?" (Mt.7:3).

Un pecador no esta exonerado de la deuda de amor a todos, sino que esta atado humildemente a reconocer su falta y abandonarla, para que pueda ayudar a otros con el mismo remedio que el ha sido beneficiado; siendo reprendidos aprendemos a reprender. "Camino de vida son las reprensiones que te instruyen". Amen.