Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana
Meditacion. Agosto 22/98.
Texto: "Pero viendo Jose que su padre ponia la mano derecha sobre la cabeza de Efrain, le causo esto disgusto" (Gen.48:17).
A menudo no nos es posible conocer a ciencia cierta la manera providencial con que Dios trata los Suyos, pues aun santos muy amados por el cielo son desagradados con inusuales providencias, y tal cual lo señala el texto: Jose se disgusto.
Jose se sintio ofendido por la accion de su padre, sin embargo no debemos culparlo sin la suficiente evidencia del caso, porque si Jose hubiese imaginado que Jacob puso asi las manos, no por su propio gusto, sino por la guia del Espiritu Santo, de seguro que no atribuiria faltas a su papa, sino que se hubiese inclinado para adorar al Dios Soberano, puede decirse que esto fue una primera, pero breve, reaccion. Jose no es que en si vio faltas, mas bien atribuyo el hecho a un accidente del patriarca.
El hijo de Raquel aprendio el valor espiritual de la primogenitura del testimonio que le enseño su padre, y asi actuo, de manera que no se trata de una falta de afecto filial. Su enojo es muestra de su gran reverencia hacia Jacob, porque este hijo era incapaz de un desafecto de tal naturaleza hacia su progenitor. El actuo de acuerdo a las enseñanzas que habia recibido de su padre en lo tocante a la primogenitura, no podemos, pues, culparle de prejuicio o mala voluntad hacia su papa.
Mire la evidencia: "Y dijo Jose a su padre: No asi, padre mio, porque este es el primogenito; pon tu mano derecha sobre su cabeza" (v18); notese el "porque" en sus palabras, como testimonio de las razones que habian en su corazon para expresarse de esa manera.
Nos parece saludable mencionar aqui que los padres no estan por encima del buen consejo de los hijos cuando lo necesitan, ni debieran tener como una falta de respeto cuando sus hijos se toman la libertad de objetar sus opiniones y conducta, en particular si hay apariencia que lo requieran, pero tambien debe ser agregado que estas siempre deben ser hechas con la debida reverencia hacia el juicio y autoridad de los mayores. Jose se equivoco, pero su culpa fue excusable por el argumento que se ha dicho. En apariencia Jacob erro, y su hijo quiso prevenirlo del error.
Pero Jacob le dio a entender que sabia lo que hizo, y que no fue por error, ni por capricho, ni por arbitrariedad, sino por un espiritu de profecia y en conformidad con los consejos divinos. Jose se enojo y Jacob no lo complacio, y no hubo falta de reverencia, por un lado; ni falta de amor, por el otro. Esto nos hace notar, que aun cuando no respondamos a los deseos legitimos de un hijo o de un amigo, debieramos dar la negativa en un manera amistosa o cortes; vease que Jacob no ofendio a su hijo, ni le hablo con palabras hirientes, sino con ternura y condescendencia: "Mas su padre no quiso, y dijo: Lo se, hijo mio, lo se" (v19).
Esa cortesia hacia nuestros seres queridos ha de estar siempre acompañada de convincentes argumentos: "Tambien el vendra a ser un pueblo, y sera tambien engrandecido; pero su hermano menor sera mas grande que el, y su descendencia formara multitud de naciones" (v19); esto es, que se trata de los consejos de la soberania de Dios.
El Creador, en el curso de Su providencia, desde las primeras edades del mundo, ha preferido a veces el mas joven y mas debil de una familia, y en multitud de ocasiones ha hecho muy evidente que no sigue las reglas que los hombres le atribuyen cuando El los ha favorecido; una razon de este tratamiento parece tener el fin de enseñarnos a no gloriarnos en la carne, sino en el Señor.
Por la salud de nuestras almas es mejor que Dios nos trate asi, como enseña el salmista: "Por cuanto no cambian, ni temen a Dios." (Sal.55:19). La providencia sin cambios tiende hacia una seguridad carnal o atea. Porque podriamos perder todas las impresiones del derecho que Dios tiene de hacer lo que El quiera con lo que es Suyo; y cuando recibamos sus favores muy especiales, estariamos inclinados a sacrificar alabanzas a nuestra propia destreza o quemar incienso a nuestra propia inteligencia. Dios no solo da, sino tambien cuida y enseña. Amen.