Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana
Meditacion. Agosto 13/98.
Texto: "Y no nos metas en tentacion, mas libranos del mal" (Mat.6:13).
Nuestro amado Redentor no ora aqui por una absoluta inmunidad y liberacion, sino por una preservacion del mal.
Cuando pedimos que no nos meta en tentacion, no significa que pedimos por una absoluta exencion de la tentacion, sino que no caigamos bajo el peso o gobierno de la tentacion, no caer en las manos de Satanas o ser maltratado por el, como es explicado en el verso: "Libranos del mal".
Nos preguntamos: ¿Cuales son los peligros de un estado terrenal? Dos cosas: La abundancia de lazos contra el alma, y nuestra propia debilidad. Veamoslos.
La abundancia de lazos. El mundo esta lleno de trampas y aunque podemos caminar libremente somos facilmente manchados. Todas las condiciones de la vida son un lazo, la adversidad y la prosperidad tienen sus peligros: "Vanidad y palabra mentirosa aparta de mi, y no me des pobreza ni riqueza. Solo dame mi pan cotidiano; no sea que me sacie y te niegue, o diga: ¿Quien es Jehova? No sea que me empobrezca y robe, y profane el nombre de mi Dios" (Pro.30:8-9). Un vestido muy corto que no cubre nuestra desnudez y el otro muy largo que impide servir a Dios. Como ciertas enfermedades que nacen en la abundancia y otras por causa de la necesidad.
La prosperidad es lo que los hombres mas buscan, pero tambien la mas peligrosa; las hierba mala crece con mayor facilidad en la tierra bien abonada que en el suelo seco. Las riquezas, los deleites y los placeres nunca seran un motivo para llevarnos Cristo, pero la miseria si. David no fue asaltado por la codicia mientras estuvo huyendo en el desierto, sino mientras paseaba en la terraza de su palacio.
Los hombres que tienen muchas posesiones de las cosas del mundo desarrollan un espiritu mundano mas acentuado. Muchos hombres con negocios de doble contabilidad rehusan el Evangelio diciendo que para servir a Dios tendrian que cerrar sus negocios, queriendo significar que son guiados por un espiritu profano. Es una verdad, que cuando el empleo o vocacion es mundano, el corazon es apartado de Dios y encuentra menos sabor en las cosas santas.
Las tentaciones estan donde uno menos se las imagina, en el empleo, la adoracion, el comer, el dormir, el beber, la diversion. Son como el viento que viene del norte, del este, del sur y del oeste. Como esta escrito: "Acontecio cierto dia que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehova, y entre ellos vino tambien Satanas" (Job 1:6); es como una fiesta donde vienen mas personas que las que estaban invitadas.
En la soledad hay peligro como tambien en la compañia, y sucede como dice Salomon: "Porque tu no sabes cual sera mejor, si esto o lo otro, o si ambas cosas son igualmente buenas" (Ecles.11:6). Hay peligro tambien en nuestro temperamento y el Maligno tiene una carnada para cada uno: la honra que busca el ambicioso, lo material para el codicioso y los placeres para el sensual, y Dios en Su justicia lo permite: "Por tanto, asi ha dicho Jehova, he aqui que yo pongo tropiezos a este pueblo, y caeran en ellos los padres junto con los hijos; el vecino y su projimo pereceran" (Jer.6:21).
Nuestra debilidad. No solo hay trampas y tentaciones en el mundo, sino que tambien hay la inclinacion al peligro en la parte tentada: "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraido y seducido" (Stgo.1:14); esto es, que Satanas no necesita soplar la llama, la gasolina siempre esta presta a incendiarse: "El espiritu, a la verdad, esta dispuesto; pero la carne es debil" (Mat.26:41); Satanas nunca podria entrar a tentarnos si alguien dentro de nosotros mismos no le abre la puerta para entrar; como Sanson no hubiese sido vencido por los filisteos si Dalila no lo traiciona.
Cuidate, porque el mundo es un lugar muy peligroso, aun para un verdadero discipulo de Cristo. Dios ha dado dos remedios inseparables para guardarnos contra este peligro: "Velad y orad, para que no entreis en tentacion" (Mat.26:41); velamos para no ser descuidados y oramos para no ser auto confiados. El Creyente vela para descubrir la aproximacion del enemigo y ora para clamar por la ayuda de Dios contra la tentacion. Estos dos remedios se ayudan mutuamente. Amen.