Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditación. Agos. 5/98

Texto: "He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza" (Apoc. 16:15).

Estas palabras son una prevención profética de velar y guardar; no solo cuidar y vigilar lo que se le ha entregado a los cristianos, sino también mantenerlo en buen estado. Pues cualquiera puede recibir un regalo valioso y descuidarlo, el verso requiere ambas cosas recibirlo, cuidarlo y mantenerlo en buen estado. La venida del Señor Jesucristo es comparada a la venida de un ladrón. Sin nadie esperarlo.

Es interesante como viene un ladrón, el viene y entra secretamente, que ninguno a quienes el pretende asaltar se de cuenta, sin que nadie lo note, mientras él está robando a los otros. Téngase en cuenta que se dice "como ladrón", su entrada en este mundo tendrá el efecto sorpresa; inesperado y mientras todos están durmiendo. Así vendrá Cristo al momento del juicio final.

Eso es en cuanto a ellos, pero con los suyos es diferente. Los cristianos se les ha enseñado que en este mundo estarán expuestos a toda clase de peligros, es como si fuera escalar una montaña en cuya cima está el tesoro, si es seguro que hay tal fortuna, la hemos visto desde lejos, pero la subida es incómoda, subiendo, pero también llena de peligros a diestra y siniestra, arriba y abajo.

El Señor ama a su iglesia y le ha advertido de los peligros, el lugar exacto donde se esconden y las consecuencias que traería el descuido, ha mostrado Su bondad con los suyos. Les ha dado un mapa que indica el camino y los peligros a que está expuesto. Si las advertencias no son tenidas y aplicadas, entonces vendrá con juicio. Por eso está escrito: "Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón" (1 Tes. 5:4). La subida está llena de peligros, es difícil y además es de noche sin luz, no obstante se nos ha dado una lámpara para alumbrar nuestra senda. Si dicha lámpara no se cuida bien contra el viento, las voces del mundo, y se mantiene encendida, será como un asalto de ladrón en la noche.

¿Qué hacer para no ser tomado desprevenido? Trabajar para obtener convicción. La diferencia entre conocimiento vano y convicción es que la convicción entra por el entendimiento al alma, es luz, el alma es iluminada. Dirá alguien: pero si la enseñanza viene de otro, ¿cómo puede laborar para hacerlo convincente, cuando la convicción la da el Espíritu Santo? Sí, se puede, el rey Salomón nos enseña el cómo: "Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen" (Prov. 6:23). Un conocimiento convincente es cuando yo puedo testificar por mi propia experiencia que la verdad revelada es así como está escrita. Este hombre resuelve obedecer a Dios no solo porque ha sido enseñado, sino porque lo ha experimentado en su vida, de su propia experiencia conoce que es así.

Hay creyentes que sienten verdadero gozo al creer en Dios, porque lo han experimentado, Dios le ha revelado Su complacencia, les ha hablado a su alma diciéndole con gemido indecible que El se ha agradado con lo que tal persona ha hecho. Es decir que ha experimentado que la obediencia a Dios produce gozo. Tal persona concluye que no hay gozo sin obediencia. Hagamos lo mismo y vivirán nuestras almas esperando al Señor Jesús. Amen.