Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Julio 21/98

Texto: "En mi prosperidad dije yo: No sere jamas conmovido" (Sal.30:6).

La prosperidad hace a los hombres descuidados de los males que puedan venir. El gozo carnal y la irracionalidad son intimos, y se engañan a ellos mismos diciendo que nunca les vendra el mal al poseedor de la fortuna terrenal. Por tanto, de acuerdo como sea tu circunstancias en la abundancia, tal sera tu coraje en la adversidad; esto es, que si tu estas desprevenido con relacion a los males, entonces la afliccion no esperada mayor sera el dolor cuando te lleguen.

Las profecias se refieren a esto con respecto al dia final como si insinuara que la humanidad sera ahogada en seguridad carnal para cuando este cercano el dia de Cristo: "Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendra sobre ellos destruccion repentina" (1Tes.5:3). Parece como si el ultimo dia sera de enorme sorpresa para los impios.

La prosperidad incapacita para padecer por amor a Dios, por la sencilla razon de que debilita los principios espirituales de donde brotan las virtudes cristianas. El principio universal que soporta y estimula el hombre carnal es ser feliz aqui y ahora: "Muchos son los que dicen: ¿Quien nos mostrara el bien?" (Sal.4:6), ellos quieren ver la felicidad con sus ojos, en cambio el Creyente vive por fe y su felicidad viene como resultado de buscar el agrado de Dios. El uno ama lo visible o material y el otro lo invisible o espiritual.

Es imposible que alguien cuyo motivo de vivir sea la prosperidad material, sufra por lo que el mismo no ve ni cree; el apostol describe el camino de la felicidad verdadera asi: "Palabra fiel es esta: Si somos muertos con el, tambien viviremos con el; si sufrimos, tambien reinaremos con el" (2 Ti.2;11-12); notese que dice: "Palabra fiel", esto es, que es contrario a los pensamientos y sentimientos de nuestra naturaleza; a la carne le parece irreal, pero el dicho es verdadero.

El Cristiano estima sus sufrimientos por la causa de Dios, el no argumenta de su debilidad, sino que ejercita su sabiduria para ser fiel al que lo salvo. En cambio los incredulos viven como si ellos solo fueran cuerpo sin almas inmortales, Zombies, tienen como la mayor desgracia las perdidas presentes. Trabajan para asegurar sus posesiones presentes, porque no esperan ningun bien despues de esta vida. La prosperidad inclina los hombres a la incredulidad.

Cuando las riquezas, los honores y los placeres son los idolos de la cabeza y del corazon de los hombres, el principal deseo de su estima y sentimientos, ellos sacrificaran hasta sus almas antes que perder el mundo y su promesas de felicidad. Por eso el apostol Juan diligentemente exhorta a los Cristianos: "No ameis el mundo, ni las cosas que estan en el mundo. Si alguno ama el mundo, el amor del Padre no esta en el" (1 Jn.2:15); el corazon humano no puede amar dos cosas que son contrarias, porque el amar una de ellas es aborrecer la otra.

Alguien pregunta: ¿Como saber si uno ama el mundo o la prosperidad material? Hay un dicho universal que nos puede dar la respuesta: "Cuando la separacion es tan amarga, como la posesion es dulce". Si los sentimientos de una persona han profundizado en las cosas del mundo, entonces sera muy amargo para ese corazon tener que abandonar el mundo y sus deseos. Cada cosita del mundo que se le arranque rompera una fibra de su alma. La mujer de Lot amaba profundamente a los encantos de Sodoma y un Angel tuvo que forzarla para sacarla de alli, por eso no pudo obedecer al Señor cuando se le prohibio mirar hacia atras (Gen.19:16-17,26): "Entonces la mujer de Lot miro atras, a espaldas de el, y se volvio estatua de sal"; a nadie le es tan dificil divorciarse de las cosas del mundo que aquellos quienes mas la disfrutan, los que aman la prosperidad.

Una vida de oracion ferviente y diligente nos preservara del peligro de la prosperidad. El apostol dice: "Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, asi para estar saciado como para tener hambre, asi para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil.4;12-13), se necesita un poder sobrenatural en una gran medida para guardarnos en santidad y justicia contra las placenteras y gratas tentaciones de este mundo: Ese poder solo viene de Cristo y es obtenido por una humilde oracion. Amen.