Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Junio 30/98

Texto: "La vida del hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee" (Luc.12:15).

La excelencia de un hombre es su mente racional, que lo distingue de los animales y que le da dominio sobre las demas criaturas, entiendase la facultad del alma, de que se deduce claramente que nuestra felicidad consiste en la perfeccion de nuestra mente, tal como sentencia nuestro texto: "Que la vida del hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee".

Las cosas temporales de este mundo no pueden adornar y perfeccionar lo que es la excelencia propia del hombre, de ahi es que un ministro del Evangelio decia, que cuando una persona se dedica en exceso a la apariencia de su cuerpo con ropas y/o maquillaje, tal actividad refleja un gran defecto en la esencia racional de esa persona, y lo deja ver por su amor a la frivolidad y vanidad mundana.

Buscar el agrado de los seres humanos no es malo, si para ellos se siguen los pasos de la sabiduria divina, pues como criaturas de Dios nos es necesaria la opinion de los hombres, eso es parte de nuestras necesidades basicas y de nuestra felicidad: "No se aparten de ti la misericordia y la verdad; atalas a tu cuello. Escribelas en las tablas de tu corazon, y hallaras gracia y buena opinion ante los ojos de Dios y de los hombres" (Pro.3:3-4), pero el agrado de las criaturas debe venir como resultado de nuestra sujecion al Seņor.

Por lo tanto, de acuerdo a los asuntos en que uno gaste el tiempo de su mente, eso la manchara y socavara, o la purificara y la exaltara. Dedicar todos los poderes de nuestro intelecto al aumento de la prosperidad o lo que es lo mismo, hacer provision para la carne es una infamia mayor que un presidente envie todos sus ministros de estado a la cocina del palacio a fregar las pailas.

La mente se contamina cuando es empleada en cosas inferiores, tal como el oro y la plata pierden pureza y se les rebaja su valor al mezclarlos con metales corrientes y de baja ley.

Es muy buscado entre los hombres el procurar amistades que le engrandezcan y le eleven de categoria, de manera semejante la mente se ennoblece y se engrandece cuando se dedica a cultivar la comunion con el Altisimo y la vida celestial. Esa es la riqueza y la prosperidad que todo ser humano debe buscar, la comunion con Cristo y la amistad de los santos, eso es verdaderamente vivir; consciente de esa realidad es que David ruega: "Una cosa he demandado a Jehova, esta buscare; que este yo en la casa de Jehova todos los dias de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehova, y para inquirir en su templo (Sal.27:4). Esto es, lo que llamariamos amar la superioridad como ser humano y cultivar la humildad.

Toda la prosperidad del mundo no puede dar verdadera satisfaccion aquel que la disfruta, porque hay una desproporcion entre ella y la naturaleza espiritual del alma inmortal. No hay que insistir mucho para probar que el oro y el diamante no son alimentos apropiados para el cuerpo, y si alguno pretende que lo sea, es por el engaņo del corazon carnal que se enamora como un necio de la vanidad del mundo.

Se hace necesario, entonces, inculcar estas verdades conocidas, que los hombres puedan ser prevenidos de sus terribles consecuencias por conviccion y no que tengan que aprenderlo por experiencia. Por tanto, es bueno que todos sepan esto: Todas las riquezas, los honores y los placeres sensuales de esta vida terrenal estan mezclados con un amargo que corrompe el contenido que los hombres esperan encontrar en ellos. Una enfermedad terminal, el cancer, hara insipido y despreciable los gozos del mundo. Y como no han hecho ni haran a nadie verdaderamente feliz, entonces son tan solo una sombra de felicidad y su valor depende de la necedad y fantasia del hombre.

Por eso, esta es nuestra conclusion de hoy: "La vida del hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee". Amen.