Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Junio 29/98.

Texto: "Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el unico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Jn.17:3)

La Biblia dice que el eterno poder y deidad del Creador pueden ser conocido por medio de las cosas creadas, y aqui se nos dice que solo por Jesucristo puede una persona llegar al conocimiento de Dios.

Alguien pregunta: ¿Donde radica la diferencia? Las obras de la creacion son como pequeños destellos de Su naturaleza en comparacion con los potentes rayos de Su gloria, que vienen a traves del Unico Mediador entre Dios y los hombres.

Para ampliar esta verdad veamos este texto: "En aquel tiempo a Jerusalen le llamaran Trono de Jehova. Todas las naciones se congregaran en Jerusalen por causa del nombre de Jehova, y no andaran mas segun la dureza de su malvado corazon" (Jer.3:17); es obvio que la referencia es a la Iglesia de Cristo. Entiendase, pues, que asi como los reyes utilizan sus tronos para mostrar la magnificencia de su realeza, Dios emplea la Iglesia para mostrar, explicar y proclamar Su gloria. Alli podemos ver la enormidad de Su bondad, la severidad de Su justicia, los lustres de Su sabiduria, el honor de Sus leyes, y en la cruz de Cristo podemos ver la hermosura y brillantez de Su infinita misericordia salvando a los pecadores: "Dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en el" (Jn.13:31); todos los atributos de Dios son glorificados en Cristo.

Tal fue la peticion del Señor Jesus: "Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ¡Ya lo he glorificado y lo glorificare otra vez!" (Jn.12:28). Jesus no añadio gloria a Dios con Su obra sobre la tierra, sino que abrio las cortinas del trono de Dios a los ojos de los hombres por medio de la fe en El. De modo que la obra de redencion muestra la gloria de Dios con mucho mayor brillo e intensidad que la que podemos ver en la creacion: "Todos ellos seran justos; para siempre heredaran la tierra. Ellos son los vastagos de mi plantio, la obra de mis manos, para manifestar mi gloria" (Isa.60:21); notese el fin de la redencion: "Para manifestar mi gloria".

Cristo es como el escenario de teatro donde entran en escena los gloriosos atributos de Dios. De ahi Su oracion sacerdotal: "Estas cosas hablo Jesus, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que tambien el Hijo te glorifique a ti. Como le has dado potestad sobre toda carne, para que de vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el unico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (v1-3).

Como dijera un ministro puritano: "La paciencia se regocija en su infatigable esperar; la justicia triunfantemente hace florecer la espada sangrienta metida en el corazon del Redentor; la misericordia besa y canta los triunfos de la justicia; la verdad toma los amargos juicios de Dios con las dulces promesas y los junta en su seno, y todos los atributos de Dios son manifestados en exacta harmonia, y asi el tiempo y la eternidad son aparejados en el Hermoso Salvador".

Entonces, cuan insuficiente es la razon para conocer a Dios sin la revelacion en Cristo. Las excelencias y hermosuras de Dios no pueden ser vistas ni mucho menos entendidas, en la misma manera como se disciernen los misterios de la naturaleza; la razon lo mas que puede darnos son debiles chispas o ligeras nociones de Dios.

En otras palabras, que la razon es ciega a las cosas de Dios. Nuestro entendimiento no puede dar una respuesta satisfactoria y convincente de los asuntos que estan debajo de nuestro pies o frente a nuestro ojos, mucho menos explicar correctamente lo que esta por encima de nuestras cabezas. Los medicos tienen el cancer frente a su cara y no pueden descifrarlo ni sanarlo, tampoco puede ningun hombre hablar de las cosas del alma que no se ve ni del cielo que esta tan distante de nuestros corazones.

Los discipulos que iban camino de Emaus son ejemplo elocuente de esta verdad: "Sucedio que, mientras iban conversando y discutiendo el uno con el otro, el mismo Jesus se acerco e iba con ellos. Pero sus ojos estaban velados, de manera que no le reconocieron... Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero el desaparecio de su vista" (Lc.24:15,31); esto es, que Jesus y sus cosas no pueden ser vista como deben ser vistas a menos que El mismo nos abra los ojos.

Asi que, sea nuestra oracion en coro con el salmista: "Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. (Sal.119:18). Amen.