Pastor:Oscar ArochaIglesia Bautista de la Gracia, Republica Dominicana

Meditacion. Junio 17/98.

Texto: "Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduria, ciencia y gozo" (Ecl.2:26).

Cuando el Señor da algun bien a sus amados, se lo da acompañado con la moderacion debida para que lo use sin hacerse daño. Asi que, la moderacion en el uso de las cosas terrenales es un excelente preservativo del mal que tiene el mundo.

Es una bendicion de Dios disfrutar los dones que El nos da con contentamiento y tranquilidad, especialmente si podemos saborear el amor del Señor en esos dones. Dios es el mejor amigo del alma de los hombres, por tanto no dara nada que haga daño a lo que el ama.

El uso inmoderado de las cosa terrenales o de los deleites temporales del cuerpo, debilita el vigor y la vida del alma en todo Creyente, y de cierto que trae muerte a una alma enferma y debilitada, como dice el apostol de ciertas mujeres: "La que se entrega a los placeres, viviendo esta muerta" (1 Ti.5:6), usted las ve de deleites en deleites, son alborotadoras, simple e ignorante, para de este modo acentuar su frivolidad o el apropiado titulo de mujer vanidosa y alegrona.

La carne esta siempre muy solicita a los placeres sensuales, pero sobre todo en la prosperidad o ante las expectativas de alcanzar algun bien material. La primera degeneracion del ser humano fue por la satisfaccion de los sentidos: "Y vio que el arbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos" (Gen.3:6); esto lo saco del paraiso desde entonces. Los excesos de placeres ciegan la mente, adormecen la conciencia, y apagan el vigor del espiritu humano: "Fornicacion (sexo), vino y mosto quitan el juicio" (Os.4:11), todos sabemos como las mujeres quitaron el buen juicio de Samson y apartaron a Salomon hacia los idolos.

El vino y el sexo no son en si mismo algo malo, si se usan legitimamente, pero el uso ilegitimo de estas bendiciones del Cielo a las criaturas es una clara evidencia del castigo celestial. La falta de moderacion de los bienes terrenales hacen mucho daño al individuo que los abusa. Las personas con un corazon mundano se caracterizan por esto: Ellos disfrutan el mundo como si fuera su cielo o paraiso, y llaman a Dios solamente cuando estan en necesidad.

Alguien pregunta: ¿Como usar con moderacion las cosas? Siguiendo la regla biblica: "Los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este se pasa" (1Co.7:31), Un Cristiano debe tratar con el mundo como el incredulo trata con las cosas celestiales, este quiere los bienes espirituales, pero no se esfuerza en obtenerlos; quiere ser salvo, pero no busca como salvarse; dice querer fe, pero no pone atencion a la predicacion de la Palabra, y son muy diligentes con procurarse las cosas materiales.

Disfrutar el mundo con moderacion o indiferencia; como si dijese: "desde ahora me propongo ser indiferente con los encantos del mundo, tal como haria un hombre con una mujer que persistentemente lo enamora, pero a el la trata con el latigo de la indiferencia, porque ella no le gusta o no le conviene. No sera dificil ser indiferente en el desamor.

Sera, pues, tu sabiduria tener el favor y la comunion con Dios mas precioso que la prosperidad. El salmista declara a menudo el gran valor que da a Dios como la suma de todo bien deseable, y se inflama en sus afectos con tal excelente meditacion: "¡Cuan preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuan grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican mas que la arena; despierto y aun estoy contigo" (Sal.139:17-19), asi el desprecia todo hombre carnal con violencia en comparacion con lo que el ama y disfruta la comunion de Dios en sus pensamiento que ocupan todo su ser. David siente un gozo y contentamiento interno mas intenso, que lo que un hombre carnal experimenta en la crema y flor de su mundanalidad.

Un hombre espiritual valora mas la comunion con Dios aun que su propia vida: "Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabaran" (Salm.63:3); esto es que la intimidad con Dios en nuestros corazones es el comienzo del Cielo, porque disfrutaremos lo que aqui deseamos. La diferencia es que poseeremos lo que estando en la tierra nos fue prometido.

Los rayos de luz en la mañana, son los mismos que los del mediodia, solo varian en intensidad; de modo semejante es con los que aman al Creador mas que a las criaturas. La comunion con el Señor es el inicio del Cielo. Amen.