La superstición es la desviación de la fe verdadera hacia creencias falsas y temores infundados. Los pacasmayinos están fuertemente atados a las supersticiones heredadas de sus antepasados. Cuando algo les sale mal, creen que han caído en desgracia con los seres del mundo invisible. De inmediato acuden al curandero, único personaje que puede neutralizar o restablecer la buena armonía entre el hombre y los espíritus. De esta manera la superstición ha llegado a ser una fuente lucrativa para curanderos y rezadores.
Todos nos hemos asustado en la vida, pero el susto que aflige a los pacasmayinos es una enfermedad metafísica. Cuando alguien está asustado, es porque su alma ha salido del cuerpo. Los síntomas son: falta de apetito, palidez y debilidad en general.
Al salir el espíritu del cuerpo vaga por los cerros, lagos o a veces está cautivo por el brujo "malero". La curación se realiza haciendo volver el espíritu a su cuerpo, trabajo muy difícil, pero no imposible para el curandero.
Con el afán de recuperar el espíritu, el curandero realiza danzas misteriosas, ingiere bebrajes de hierbas y cañazo. Se entrega a luchas imaginarias con terribles dragones, contorsiona el cuerpo como un verdadero guerrero, hasta lograr rescatar el alma del poder del enemigo y hacerlo entrar al cuerpo. Si logra hacerlo el enfermo sana de inmediato.
A menudo se oye a los pacasmayinos quejarse de raras enfermedades, para curarse acuden al misterioso curandero, quién les hace "chupadas" sobre la parte dolorida del cuerpo.
Esta ceremonia la hace ingiriendo bebidas alcohólicas, cantando, haciendo conjuros... Luego echa a la boca un poco de alcohol chupa el lugar del dolor y escupe y de su boca salen escarabajos, lagartijas y otros animales inmundos que les ha puesto el brujo "malero". De inmediato el enfermo queda completamente curado.
Esta misteriosa enfermedad ataca preferentemente a los niños. Les resulta cuando alguien los mira o les hace cariño estando de mal humor.
Los síntomas son: vómitos, fiebre y diarrea. Al niño ojeado nunca se lo lleva al médico, porque él no sabe curar esta clase de enfermedad. La especialista es la Santiguadora, quién reza unos cuantos "Padrenuestros" y "Avemarías", haciéndole un sinnúmero de "cruces". El niño sana de inmediato.
Los pacasmayinos vienen sufriendo de chucaque desde tiempos de ñangue. Esta enfermedad está tan arraigada en el pueblo que hasta en el sueño tienen chucaque. Lo curioso es que ataca a sus víctimas desde la edad que tienen verguenza.
Los síntomas son: dolor de cabeza, de vientre, vómitos y fiebre. Hay distintos métodos para curar; el más sencillo es que uno mismo se doble el cuello hasta que suene y luego escupir. Si esto no resulta, se acude a un entendido en la materia, generalmente una anciana. Ella le jala los pelos de la cabeza de la parte de atrás si la causante ha sido una mujer, y de adelante si fue un hombre. Al jalar los cabellos se oye un sonido sordo que sale del cuero cabelludo, entonces se dice: "ya reventó". Otra manera de curar es doblando al enfermo sobre las rodillas con las manos hacia atrás y cuando se oye un sonido así como tocc... que sale de la columna vertebral, entonces es porque ya "reventó", con esto se quiere decir que ya se curó el enfermo.
Si con todo esto no se ha logrado curar el mal, es porque está complicado, entonces es necesario preparar un menjunje especial de lancetilla, cerraja a la cual se agrega limón y se da a tomar. Si con eso no cura, se tiene que lavar las partes íntimas de una dama para darle a un hombre, si la enferma es una mujer se lava a un hombre. A este lavado se le llama "agua de la otra banda".
El fetiche o amuleto es un objeto que se lleva en el cuerpo como seguridad personal (chaleco anti-balas?) contra los malos espíritus y también para traer buena suerte a su poseedor. Tal objeto para llegar a adquirir poder tiene que ser preparado por el Curandero, con cantos, oraciones y palabras mágicas para que así cumpla bien la misión encomendada.
Los antiguos para protegerse de los malos espíritus, colgaban en sus cuellos manojos de cabellos, cuernos, uñas, cabezas de sus víctimas, etc... Ese temor a los poderes malignos sigue existiendo, sólo se ha cambiado de nombre los objetos. Hoy en día son las herraduras, reliquias de los santos, cruces, medallas, agua bendita, etc... Objetos que defienden y traen buena suerte a sus poseedores.
Casi no existe un puesto de venta en el Mercado Central que no tenga su "curación" y que su dueño no lleve un amuleto colgado a su cuello, como señal de que está bien protegido.
La brujería es el ritual más antiguo de la humanidad. No existe pueblo en la tierra que no lo haya practicado y aún ahora se lo sigue practicando.
Es creencia general que el brujo es un personaje dotado de poderes sobrenaturales recibidos del rey del Averno para hacerse invisible, convertirse en animal, o ave y volar a cualquier distancia para hacer su trabajo.
El brujo para hacer sus ceremonias busca lugares apartados a donde va seguido de su ayudante y de los interesados para hacer el daño. La clase de mesa determina la obra que va a realizar. Si la mesa es negra el brujo va a hacer daño. En la "mesa" se observa una infinidad de piedras de diversas formas y colores. Hay figuras de formas humanas hechas de arcilla, cigarros, agua florida, hierbas, semillas, etc. Cada una tiene su nombre y motivo de estar allí.
La ceremonia se inicia generalmente a las 10 de la noche y va hasta las 5 de la mañana. Para llamar al diablo el brujo comienza con rezos, cantos con una tonadita misteriosa que escarapela el cuerpo. El brujo agita frenéticamente una sonajas haciendo pases, toma unas espadas y lucha desesperadamente con lo invisible, toma sorbos de aguardiente mezclado con tabaco por las narices. Lentamente va entrando en trance, momento cuando el diablo toma posesión de su cuerpo. El ayudante o "rastrero" es quién ve las enfermedades y las hierbas para hacer el daño y avisa cuando llega el rey de las tinieblas.
Todos los asistentes a estas ceremonias están obligados a tomar la infusión de hierbas de alto contenido alucinógeno. Algunos pacientes curan de inmediato, otros necesitan tomas y los más caprichosos a veces tienen que recibir una buena flagelación.
El Dr. Carlo Gutierrez Noriega decía que los supuestos poderes del brujo o curandero es el resultado de la fuerte sugestión que ejerce sobre el paciente y al hacerle ingerir tomas de alto contenido alcohólico, estimula el sistema nervioso produciéndose el fenómeno de la intoxicación y alucinación colectiva.
La parasicología dice que la práctica de las ciencias ocultas y sus poderes sobrenaturales es una patraña. Que los dichos fenómenos son producidos por la mente humana. Con ella se pueden mover objetos, transmitir el pensamiento, dominar la voluntad, etc.
La magia blanca está más relacionada con las ceremonias del curanderismo. Aquí no se llama al diablo, sino a Dios, a los santos y almas benditas para hacer el bien. Sin embargo, personas entendidas en estos temas dicen, sea magia negra o blanca ambas pertenecen a las ciencias ocultas, donde campea Satanás.
En la magia blanca estarían agrupados todos los actos relacionados con poderes benéficos como son los rezos para curar el mal del ojo, el susto, el mal espíritu, el sobado con cuy, el chucaque, las curaciones milagrosas de los santos, el exorcismo y las oraciones que hacen los sanadores divinos por las calles, estadios y templos, misas de sanación, etc, etc.
Las creencias populares son muy variadas, su origen se pierde en el tiempo. Tratan desde la interpretación de sueños, tratamiento de enfermedades, orientación moral, etc.