Orates Pacasmayinos


No existe pueblo en la tierra donde no haya poetas. Como vates y orates son hermanos gemelos donde nacen los unos emergen los otros. En una manera muy particular la ciudad de Pacasmayo es un campo fértil de "grandes luminarias mentales".

A menudo se oye decir: El loco "Toño", el loco "Lalo", el loco "Mañuco", etc... y todos ellos tomando el pensamiento del gran Papini exclaman con verdadera vehemencia:

     "Quiero ser el loco más completo de la tierra,
     el loco primero por voluntad propia.
     Y como loco quiero ser rechazado, mofado, 
     y despreciado por todos..."

Y si damos crédito al dicho popular que de "músico, poeta y loco, todos tenemos un poco". A los mejor a tí, también se te están cruzando los...

De los muchos "iluminados" pacasmayinos hemos escogido a los más destacados que hemos visto pasar ante nuestros ojos, los cuales les presentamos a continuación.


El viejo Ruso

Este era un viejecito de ojos azules, que se desplazaba arrastrando los pies, vestía de harapos, calzaba zapatos rotos y torcidos. Se dice que durante sus años mozos había sido sastre. No se le conocía familia, vivía solo.

Su filosofía era: "Lo que no mata, engorda". El pan de todos los días lo sacaba de las latas de basura. Todos los días salía a pedir limosna. El día lunes era infaltable a depositar sus ahorros en el banco de Crédito. Cierto día parece que no hizo bien las cuentas, pero él creyó que el cajero lo estaba engañando. Puso el grito en el cielo, para que se le haga justicia. Esto causó una escena inolvidable para todos los que estaban presentes. Ante semejante escándalo logró que se le haga "justicia" según su parecer.

Durante sus largos años de peregrinación por esta viña del Señor, debe haber guardado una buena cantidad de monedas. Cuando falleció ¿quíen se benefició con esos ahorros?

También tenía su propia casa. La cual estaba apiñada de cartones y otras cosas que recogía de la basura.


La loca María

Este personaje luminaria de los orates pacasmayinos, era muy conocida en nuestro medio, su nombre era balbuceado aún por los niños de pechos (1975). Su especialidad era meter el dedo a todo el que se le ponía por delante.

Estamos seguros que no ha existido ni existirá en la historia porteña un dedo tan "sustancioso" como el dedo de la "loca María". Se dice que durante su permanencia en este valle de dolor, no quedó un varón virgen del intruso dedo de la "loca María". Muy grata sorpresa se llevaban los que venían de fuera, regresaban con una nueva "experiencia".

Esta singular criatura llegó a ser motivo de inspiración a más de un vate porteño. Su fama salió de los linderos locales. Estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo se ocuparon de ella en su periódico mural.

La "loca María", siempre aprovechó a todo aquel que se le ponía por delante, desde el escolar hasta el anciano. Pero ella sentía preferencia por los varones jóvenes que se agrupaban en la esquina de las calles Junín y Callao, junto a la botica "Cruz Roja". Allí se los veía cual rebaño sublimados, con la sonrisa a flor de labios al considerarse dichosos de ser los más preferidos por la "loca María" y allí se los ve todavía como añorando un pasado que nunca volverá.

¡Ahí viene la "loca María"! Ante este aviso todo el mundo se ponía en guardia para protejer la parte donde no llega el sol, porque sino el dedo de la "loca María" se lo llevaba de ...


El "Cuentapasos"

Juan Izquierdo más conocido por "Cuentapasos" era un personaje que vivía en un mundo lleno de fantasía. Su especialidad era medir las calles de Pacasmayo, usando sus pies y manos. Llegó a esta ciudad porteña desde Cajamarca en compañía de su madre a quién amaba entrañablemente. Por aquel entonces era un joven sano, robusto y muy trabajador. Sucedió que falleció su madre, y este deceso lo afectó tanto, que desde entonces se dedicó a medir las calles cotidianamente. Era muy interesante observar cuando empezaba su labor. Parecía a esos primitivos sabios cuando estaban dando inicio al conocimiento de las ciencias exactas. Primero ponía un pie, lo miraba que estuviera bien plantado, lo marcaba con tiza, luego colocaba el otro pie, después se agachaba y medía, uno a dos palmos, y si era necesario añadía los dedos. Se quedaba inmóvil, pensando, luego como si un rayo de luz celestial lo iluminara, de su boca brotaba una triunfante sonrisa, se levantaba y se marchaba...

Desde que se le cruzaron los "chicotes" se rostro reflejaba el profundo sufrimiento por la pérdida de su ser querido y por la dura lucha por la vida. Vestía de harapos y dormía por los bosquecillos del "Puente Fierro". Para ganarse el pan de todos los días cargaba bultos en el Mercado Central. Su paradero favorito era en las esquinas Espinar y Adolfo King. Muchos corazones caritativos le extendieron su mano para ayudarlo.


El "loco Gardel"

El loco Gardel

¡Pim..! ¡Pum..! ¡Pam..! ¡Arriba las manos...! Era la voz de alerta que lanzaba el "loco Gardel" a sus imaginarios enemigos.

De este inolvidable personaje que ha sido el compañero ideal de muchos niños, su figura se guardará inborrable en la mente de quienes pasaron gratos momentos al lado del "loco Gardel". Su mayor deleite era jugar la "serial" en donde él desempeñaba el papel de "joven". Un considerable número de niños lo rodeaban, quienes hacían de bandidos. Y tal como en las películas él se dejaba capturar por los supuestos bandidos, quienes lo amarraban pero él con la astucia de "joven" lograba desatarse y burlar a sus captores.

Muchos de aquellos niños, ahora profesionales, recuerdan aquellos gratos momentos en que compartían el fantástico mundo del "loco Gardel".

A primera vista esta criatura hacía estremecer, con sus desgreñados cabellos, sus brillantes ojos y sus colmillos de Gorgona. Pero en el fondo "Gardel" era alegre y muy sumiso con satisfacción hacía cualquier trabajito para ganarse una propina o un pedazo de pan. Sólo de vez en cuando los niños lo molestaban y esto sacaba de sus "casillas", entonces se oía ¡Pim...! ¡Pum..! ¡Pam..! La gente decía que "Gardel" era hijo de buena familia. El nombre le vino porque cuando llegó a Pacasmayo, cantaba los populares tangos de Carlos Gardel.


El "loco Valderrama"

Valderrama no era un loco común. Antes de pasarse a la grey de los orates, andaba de la mano de la musa Euterpe, de quién recibía inspiración para producir las más dulces notas musicales. Valderrama fue un personaje culto y bien instruído, de ocupación músico, pianista. Se dice que algunas veces afinaba pianos, pero si algo le disgustaba se iba dejando el instrumento desarmado.

Hacía contínuas caminatas al río Jequetepeque, por donde había descubierto, según él una mina de diamantes y de otras piedras preciosas. Cuando regresaba a la ciudad, venía con los bolsillos llenos de esas preciosas y ambicionadas joyas.

Valderrama, era el loco más feliz y rico que haya existido en esta ciudad, y lo que más se admiraba de él, era que sabía aprovechar de sus riquezas y a la vez compartía con el necesitado. Al ir al restaurante se hacía servir de lo mejor, al cancelar la cuenta, sacaba una hermosa piedra de diamante y lo entregaba al cobrador diciéndole: "... no tengo sencillo, cóbrate y quédate con el vuelto..." Encontraba a un amigo en situación difícil, y de inmediato sacaba de sus bolsillos un puñado de piedras preciosas y lo entregaba diciendo: "...toma hermano, lo necesitas..." A veces hasta ofrecía enseñarle el lugar secreto de donde sacaba sus tesoros. En los días de recién "iniciado" cuidaba mucho de su persona y buena presentación. Después, a causa de que comenzó a ingerir alcohol, estaba en completo descuido. Cierto día, le pregunté por su vida. Después de mirarme, pensó. Después de una corta reflexión, me dijo: "Mira hermano, yo vivía en New York, estoy aquí, porque me vine siguiendo a una hembrita que me engañó..."

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