A fines del siglo pasado el mercado de abastos funcionaba en una parte de la Plaza deArmas. De allí pasó a funcionar en la esquina de la Iglesia. El alcalde distrital donAurelio Herrera fue quien construyó el Mercado entre los años 1900 a 1904.
Este Mercado ha sido ampliado y refaccionado varias veces, primero por el señorAlamiro Calderón y después por su hijo en 1943. En 1953 lo hizo don Arturo Koening y en1978 don Alberto Lau Ainzoaín.
Por el Mercado, desfilan cada siete días toda clase de personas, toda clase deanimales y de cosas. Es un centro clave de operaciones comerciales, en donde se dan citalas gentes de los más apartados lugares de la Provincia. Se observa las más diversascostumbres, métodos de ventas, ceremonias, gritos, pregones, indirectas, silbidos,maldiciones, súplicas, remedios, chismes, etc, etc.
El Mercado fue construído por el alcalde don Francisco Aurelio Herrera, sobre el lechode la antigua acequia, terreno donado por don Julio Montenegro, con materiales traídos delextranjero, entre los años 1900 a 1904.
Cada mañana al entrar por la puerta del mercado, el primer pregón que se oye es eldel "Matarife", diciendo: "A 20 soles el medio kilo..." Otro dice:"A 10 soles el cuarto..." (Esto sucedía por los años 1970). En medio de estasinsistentes ofertas, para ganar la clientela del vecino, uno de ellos grita ¡Esa carne esde perro! El ofendido contesta: ¡La tuya ha muerto con aftosa...! De inmediato se oyedecir al rival: ¡Este toro es criollo...! El vecino le contesta: ¡Sí, pero con patas deequino...!
Así, entre dimes y diretes, siempre acompañando su grito con golpecitos en la"chaira", o sobre los platillos de la balanza, se mantienen en alerta para hacersu venta.
Cuando se acerca la clientela, que generalmente son damas, el "matarife",emplea el lenguaje más galante y persuasivo para garantizar su carne: "Escoja Ud,caserita de donde prefiera". Cuando la clienta dice, deme "cabeza de lomo"o "tapa". El carnicero muy zalamero selecciona lo mejor de la carne para agradara su casería, pero al menor descuido ¡zas! le pone un tremendo hueso o un pedazo degualdrafa. La casería se va muy contenta con su carne de "toro", además conunos gramos menos, porque en este negocio hasta la balanza da su "manito" parahacer una buena y muy lucrativa venta.
Desde tiempos inmemoriales los artículos para el consumo humano del pobladorpacasmayino han sido traídos de las haciendas vecinas cargados en burros o en carretas.En la actualidad el camión o el "colectivo" han reemplazado al típico"piajeno". Ahora el comerciante Mayorista va a las ciudades de Trujillo oChiclayo para comprar los artículos de primera necesidad para venderlos a loscomerciantes minoristas.
En el Mercado existen vendedoras que tienen sus "puestitos" de cemento. Lasque no pueden obtener esos "puestos" tienden sus "pañalitos" en elpiso para vender sus menestras, tubérculos, verduras y frutas.
Según la temporada hay abundancia de naranjas, mangos, piñas, ciruelas, melones,etc... También se nota escasez de frutas cuando pasa la temporada de cosecha.
En años pasados las vendedoras solo vendían en el interior del Mercado, pero a causadel aumento demográfico, el Mercado ha quedado chico. Esta es la razón que lasvendedoras han salido para vender por las calles. Al principio las autoridades municipalesles pusieron fuertes multas para mantenerlas en el interior del Mercado o llevarlos alMercadillo de la Parte Alta. Pero ni papeletas ni amenazas sacaron de sus"siete" a las placeras. Del interior del Mercado han salido a la calle Moore,convirtiéndola en un anexo del Mercado.
Oir las diferentes transacciones comerciales que se realizan entre el público y lasvendedoras es muy divertido, se recibe lecciones prácticas de las ciencias económicas.
Las hábiles placeras para ganar a su clientela, emplean el halago, la persuasión y elcaracterístico arte del "regateo".
¿Cuánto cuesta el ciento de naranjas...?- Venga caserita, le doy a 30 soles con su yapa (año 1970).
Aquí comienza el palabreo de ambos lados. Después de agotarse todos los métodospersuasivos la vendedora dice:
¿Cuánto me ofrece...?- Le doy 25 soles, qué dice...
La vendedora pulsea un tantito más, pero al ver que la cliente, medio se hace de irse,le dice:
¡Llévelo caserita, con Ud, no pierdo nada...!
¡Qué sentido práctico de vender! Tal vez sí pierde algo, pero con su "con Ud,no pierdo nada", ha ganado una cliente más y con toda seguridad volverá a buscarlala próxima vez. ¡Qué sicología de vendedora!
Las Herbolarias también han tenido sus mesas en el mercado pacasmayino, en dondevenden hierbas milagrosas que curan desde un "mal de amores" hasta unahemorragia vaginal. En estas singulares "farmacias" y las conductoras de estasventas no solo venden sino que aún extienden recetas.
Acercarse a estos puestos de venta es como ir al confesionario, se oye de todo. Unaseñora muy acongojada se acerca y habla con la "farmaceutica" en voz muy baja,le cuenta sus dolores, la "doctora" le dice:
Mujer porqué te has dejado tanto...
De inmediato comienza a mirar a toda la existencia de su medicina. Saca periódicos ytomando un poquito de aquí y otro de allá, comienza hacer paquetitos con un cálculo tanmeticuloso que no necesita balanza para pesar. Cada vez que toma una porción de"medicina" se le ve mover los labios como si estuviera rezando una oración parainyectar en las hierbas el poder curador, luego dice a la paciente:
- hágalo hoy mismo, primero esto y mañana y mañana en ayunas esto otro. Sigalohaciendo así hasta que se termine, después venga para ver si necesita cambiarle lastomas, aunque no es necesario si Ud, sigue al pie de la letra todo lo que le digo.
Una joven se le acerca a la herbolaria. Esta la queda mirando y dice:
que tiene mi niña...
La joven parece querer ocultar su secreto, pero la "farmaceutica", que conocea su clientela dice:
... mi niña tiene mal de amores...
La chica da el sí con un movimiento de cabeza. Como si esto fuera asunto de vida omuerte de inmediato se lanza en busca de la milagrosa congona, la infalible medicina paracurar a los enamorados. Dice:
Esto lo echa en agua hirviendo y después lo toma como "agua del tiempo"...
¡Qué sabiduría de mujer! ¡Qué recetas tan prácticas, comprendidas por todos!Imagínese, ¿quién iría a un médico a decirle que sus hijos tienen un empacho queestán enamorados o cualquier otro secreto íntimo? Los doctores están lejos del corazóndel pueblo, ellos son quisquillosos en guardar los secretos de su ciencia.
Por esta razón las herbolarias cumplen un eficiente función social en beneficio delpueblo. Son comprendidas por todos y sobre todo su medicinas están al alcance de losbolsillos del pueblo esto es lo más importante.
En el Mercado Central están ubicados unos mini restaurantes; son unas"jaulitas" de cemento, cuyas puertas siempre están abiertas al públicocomsumidor quien es cautivado por lor aromas de los exquisitos potajes que en ellos sepreparan.
El "Menú" que se le ofrece a tan distinguida clientela tiene como entraditael sabroso cebiche de tollito con yucas, camotes o choclos. Luego viene el infaltable"sancochado". Después desfila el típico "cabrito" con arroz(cabrito?). También se prepara el nutritivo "shambarito",con orejas de chanchoy como condimento se le pone unas hojas de culantro ("cilantro" dicen los quecreen que es una mala palabra). Y para los que bajan de donde viene el agua ... como paraque no pierda la costumbre, las laboriosas cocineras les preparan la riquísima"patasquita". Estos y otros innumerables potajes que son imposible de enumerar,los cuales son muy apetecidos por el público local y foráneo.
En cuanto a la sazón, las señoras cocineras son muy singulares, basta con acercar lanaríz a la olla para saber que a la sopa le falta un poco de agua, o una pisca de sal,ouna hojita de perejíl, etc...
Sobre economía las cocineras saben más que los mejores economistas profesionales.Ellas nunca llevan libros de cuentas, se las arreglan con granos de maíz o haciendo nudosen el pañuelo que luego guardan en el seno.
Para "tantear" la cantidad a cocinar, hasta con mirar al sol, o poner ungrano de sal en la punta de la lengua con esto pueden pronosticarla la cantidad decomensales que tendrán en el día. Para asegurarse que su cálculo no falle le ponen unavelita al santo Moreno. El se encarga de traer a los clientes. Y si el "negrito"milagroso no cumple, no hay porque preocuparse, aquí no se pierde nada, todo se vendeporque todo cuesta dinero. Cuando sobra arroz, se lava y se pone de nuevo a la olla. Si loque sobra es "cabrito" se lavan las presas y se ponen en el"sancochado".
¡Que ciencia de cocineras, todo se vende nada se pierde porque todo cuestadinero......!
La conducción del pescado del muelle al Mercado es una estampa cotidiana muypintoresca de la actividad porteña, a veces lo llevan en carretillas, triciclos, o a laespalda.
Dentro del Mercado en una larga fila de mesas se exhiben los robalos, tollos, rayas,sucos, cangrejos, "muymuyes", conchitas negras y blancas frescas y saladas etc.etc. sin olvidar el popular "cochayuyo".
Acercarse a las vendedoras de pescado es acercarse a un pasado muy remoto; es ver enellas el lamento por la muerte del Inca. Ese profundo sentimiento se manifiesta encubrirse con el riguroso vestido negro símbolo de dolor y tristeza. Las vendedoras depescado son estampas vivas que nos recuerdan el pasado glorioso de aquellas princesas dela cultura mochica. Sus gestos, sus miradas, sus vestidos, sus trenzas largas, su tezquemada, sus pies sin zapatos son testimonios que ellas son un rezago de nuestrosantepasados.
Las vendedoras son salameras, halagadoras para coger al cliente.
Venga casería, lléveme mis robalitos están fresquesitos. Le doy su yapita.
Algunas con voz muy pulida que sólo ellas pueden modular cantan:
"...¡Conchíitas...frescas...! "...¡conchitas...blancas..! ...Conchitas negras...!
Hojeando las páginas del pasado porteño no encontramos una feria semejante a la quehan creado los vendedores ambulantes al inicio de la década de los sesenta. La crearon acosta de muchos sinsabores, papeletas y malas caras, mas con perseverancia y haciendooídos sordos a las amenazas de los municipales se ha llegado a constituir en unapróspera actividad comercial en beneficio del pueblo pacasmayino.
Esta singular Feria se inició en el mercado Central. Los días lunes por la mañanaera casi imposible caminar por las calles porque estaban completamente bloqueadas por loscomerciantes. Para desahogar el transito, las autoridades municipales intentaron llevar alos ambulantes al mercadillo, pero los vendedores no se movieron. En 1978, siendo alcaldedon Alberto Lau Ainzoaín, hizo el ensanchamiento del Mercado para esta ocasión pidió alos vendedores minoristas y ambulantes que provisionalmente utilizaran la avenida 28 deJulio. Así lo hicieron. Al terminarse la obra, aduciendo que no había espacio para todosse les ofreció a todo el que fuera al Mercadillo una concesión especial. Fue aceptado.Así don Alberto usó mas maña que fuerza.
El día lunes la gente lleva y trae, compra y vende. Llegan los mercachifles con susmercaderías en camionetas, traen sus maletas llenas de telas de diversos colores. Loscarpinteros traen sillas y mesitas, los granjeros sus gallinas y cajas con pollitos, patosy chanchitos tiernos, las floristas con maceteros y ramos florales. Los joyeros con susdeslumbrantes alahajas de fantasía, los zapateros con sus elegantes trabajos de obra demano que son muy preferidos por la gente. Además de todo lo dicho es infaltable losartículos de plástico con sus llamativos colores que engalanan las estrechas callespacasmayinas.
El día lunes se oyen pregones de distintos lados unos con la voz y otros con ayuda demegáfonos, todos en medio de una algarabía garantizando su mercadería. Los ambulantestraen "recortes" de telas, los cuales son muy cotizados por las amas de casa,por sus precios cómodos. Pero no todo es ganancia, hay algunos comerciantes"farrulleros", que venden mercaderías llamativas a precios ínfimos, pero ¡ay!del que se dejó llevar por la ilusión.
El método que emplea el comerciante ambulante es muy singular. Expone sus artículos ala vista de todos y deja que la gente lo toque. El se sube a un banquito o a una camionetadesde donde despliega una elocuente arenga para convencer al cliente a que compre sumercadería y que al hacerlo saldría doblemente beneficiado. A veces para llamar laatención del cliente emplea palabras simplonas o de doble sentido. Al ver que se acercandamas dice:
"..caseritas agárrense el calzón .. que está por los suelos ".
O...
"...abajo los calzones, todos están por los suelos y muy baratos."
Siempre con su risa picarona que no deja de causar en el público una sonrisita...
Así, pues entre broma y broma se llenan los bolsillos y se van dejando al públicodesplumado pero contento y con el deseo de volver a comprar más y barato...
Se dice que por aquellos tiempos solamente los que vivían en el malecón salíandirectamente al mar en ropa de baño. Los que vivían en otras calles traían sus ropaspara vestirse bajo el "Club Pacasmayo".
Las damas observaban un esmerado recato en sus prendas de vestir. Usaban un vestidonegro de lanilla que les cubría desde el cuello, muñecas de las manos, hasta lostobillos. Así se manifestaba la coquetería femenina, en cambio ahora se enseña todo, nose cubre nada. Usaban zapatillas, se cubrían la cabeza con un tremendo sombrero que lesllegaba hasta los ojos. Salían a bañarse en grupo, se tomaban de las manos para entraral agua hasta un lugar prudencial donde se sentaban. Cuando venía la ola se levantaban.Así se bañaban con ese sentarse y levantarse daban sus grititos propios de las damas.Ellas no braceaban en el agua, eso sólo estaba reservado para los hombres.
En cuanto a los caballeros, ellos usaban una camiseta grande con franjas que les dabaun airecito de presos. Usaban un pantalón que iba hasta la mitad de la canilla.
Con esa rutina se bañaban los pacasmayinos hasta que apareció quién les daría lapauta de liberación a damas y caballeros. Esto fue allá por el mes de febrero de 1922.La gente como de costumbre fue a tomar su baño, cuando de repente aparece una dama muycampante, baja a la playa, se desviste delante de todos y se tira al agua. ¡Imagínese elprofundo impacto que causaría en el público veraniego! Hubo gritos, muchos se taparonlos ojos con las manos, otros volvieron las espaldas. Luego que pasó ese caso insólito,la gente se aglomeró para comentar lo que a sus ojos nunca antes habían visto. Lascrónicas locales no registran el nombre de la dama, quien después de terminar su baño,se vistió como si nada. La noticia se difundió por todo el pueblo. El diario "LaUnión" decía: "...una mujer semi salvaje, conocida por el apodo de"chuncha" se ha bañado completamente desnuda..." Febrero de 1922.
La semilla del desnudismo fue sembrada, desde entonces el ansia de ser"chunchos" se caló hasta los huesos; ni prédicas, ni amenazas la han podidofrenar. Aún los que que se quejaban en público en lo intimo eran "chunchos".El "chunchismo" salió de la playa a las calles. Las autoridades tuvieron queintervenir, el bando municipal de 1928 decía: "prohibido que anden por las calleslos bañistas con vestidos mínimos casi desnudos, afrentando e insultando de esta manera,al público..."
Cuatro años después, "La Unión" volvía a decir "hay individuosque parece que han perdido por completo, la vergüenza y el pudor. Salen desde sus casas,semi-desnudos al baño... Es necesario que las autoridades hagan algo para evitar estasescenas deshonrosas, producto de la más negra ignorancia, cuando no de una audaciaincalificable y sin límites..."
Hoy en día jóvenes y ancianos caminan por las calles pacasmayinas, sin ningunarestricción, esto gracias a su precursora, la "chuncha". Ahora podemos no sóloandar con un "taparrabo" por las calles, sino con toda libertad podemos admirarla esbelta figura de nuestras "chunchitas..."
Sería muy interesante saber cuándo se oyó por primera vez el pregón de la tamalerapor las calles porteñas, lamentablemente se ha perdido en el tiempo.
La tamalera es otra de las pocas estampas vivientes que todavía se conserva en nuestromedio. Este singular personaje se destaca por su vestido negro, adornada con sus largastrenzas terminando en punta con la cola de "lagartija" sampredana que a veceslleva enrolladas sobre la cabeza y otras van colgando.
El tamal es un artículo muy apreciado por los pacasmayinos, se lo saboréa en casa conla familia, en la oficina, o estando de viaje, donde quiera se encuentre con la tamalera.Es muy curioso, los tamales no se elaboran en Pacasmayo, sino en la capital provincial.Esto parece que lo hace que sean más apetecidos por ser potaje importado. "Las malaslenguas" dicen que los tamales están rellenos de mollejas y patas de gallina o decarne de "lagartija". Pero en realidad el tamal es un potaje muy sabroso ynutritivo por la variedad de ingredientes de que está compuesto.
Desde las once de la mañana hasta eso la una de la tarde, es completamenteirresistible evitar tragarse la saliva, cuando se oye el pregón de la tamalera, lanzandoal estómago del prójimo:
...¡tamalíese... ¡humitaas...!¡Tamalíess...!¡humitaas...¡
Al oir ese estrindente e inconfundible pregón sale corriendo el niño, el ama de casa,el oficinista, etc... La tamalera llega a la puerta, levanta su mantelito de tocuyo quecubre la canasta de donde saca los tamales de gallina, sabrosos y calientitos. ¡Después,a chuparse los dedos!
En los moradores de la calle Lima de este puerto existe un ejemplar espíritu desolaridad digno de ser imitado. Se juntan para realizar exitosas fiestas llenas de calorfraternal y hacen partícipes de esa alegría a toda la comunidad.
Bajo ese espíritu de concordia don Melchor Urcia, concibió la idea de revivir laantigua costumbre de los Pastorcitos de Navidad. Esta fiesta se ha hecho en Pacasmayo unatradición. Desde su fundación cada "Nochebuena" el pueblo entero se deleitacon los villancicos y la danza de los patorcitos de Navidad. Los entusiastas actores sonchicos y chicas del pueblo quiénes danzan con fervor piadoso en esos días, sacando arelucir sus mejores atuendos de matizados colores y ofrecen un sin fin de villancicos alNiño Jesús, inspirados por poetas anónimos, con sonetos como el siguiente:
"Niño Manuelito Aquí te traigo la prueba ricos pastelitos de la panadería de don Dominico Cueva..."
Tam, tam, tam,... retumban los tambores, anunciando la llegada de la"Nochebuena". Los niños salen corriendo, también los adultos para tener elgozo de ver pasar a los pastorcitos que vienen por las calles danzando y cantando condirección a la Iglesia en donde tienen sus ritos acostumbrados para esa ocasión. Deallí salen para visitar todos los nacimientos levantados en la ciudad, en donde ofrecenal Niño lo mejor de su repertorio navideño. Los dueños del nacimiento obsequian a losjóvenes refrescos y algunos bocaditos propios de la navidad.
Sigue el tam, tam, tam,... de tambores, el canto la danza, el sonido de los cascabeles,todo en sí es armonía, armonía y ritmo que penetran dentro del corazón de los que, sinser pastorcitos, seguimos con el ritmo y desde muy adentro decimos:
"Vamos pastorcitos Vamos a Belén, que ha nacido un niño para nuestro bien.
La florista es una de los pocos personajes que, ataviada de sus vestidos nativos,pregona sus flores por las calles porteñas. De falda negra, blusa blanca, adorna sucabeza con grandes trenzas de soga, herencia de un pasado muy remoto, de las princesasmochicas. Tiene una voz poética, dulce y armoniosa, su pregón gracioso e ingenioso.Eleva su voz hasta las nubes y en su vibrar esparce aromas de margaritones.
¡Margarííííítas..! ¡Claveeeeles...!
Ahí viene la florista con sus flores de amor, unas veces las trae en la cabeza, otrasen su canasta bajo el brazo. La florista parece que corriera, o que bailara un tondero,siempre va al trote, de diestra a siniestra repartiendo sus flores. Se desplaza con sumaagilidad, al caminar levanta la basta de su falda para enseñar sus talones rajados detanto trajinar.
El mensaje que trae la florista, es un mensaje de vida para el hombre que se ahoga enesta contaminada ciudad. Viene con su ultimo pregón para ofrecer aromas de vida.
Ojalá, que el llamado de doña Rosario León Seclen, la florista, nunca se apague, quesiempre lo podamos oir con sus: ¡claveeeeles... ! ¡Margaríitas...!
Cuando mi hijo estaba aprendiendo las primeras letras le enseñaron que la Escuela 237estaba ubicada en la calle Francisco de Zela. Pero sucede que cuando se pregunta a lagente por dicha calle, nadie da razón. Para satisfacer mi curiosidad fuí a laMunicipalidad para ver el Plano Urbano (1973) lo curioso que tampoco estaba el nombre dedicha calle.
Acudí a un anciano del pueblo quien me dijo: "... Hace muchos años, por la zonade la parte alta, cerca a la Escuela 237, hacia arriba vivía gente que trabajaba a"bordo"; y los pescadores, cuando necesitaban sus servicios se los llamaba atoque de campana. Dicha campana estaba colgada entre dos palos en las esquinas de lo quehoy es Francisco de Zela y la Prolongación del Malecón Grau, justamente frente a laEscuela 237.
Nosotros siempre hemos conocido a esa calle por "La Campana". El año 1922las autoridades locales retiraron la campana. Los trabajadores de mar dirigieron una cartaal diario local reclamando la reposición de la campana (17-4-22) diciendo que "elgobierno puso ese instrumento para uso público. Que ha prestado servicio al comercio,empleados, avisando la llegada de vapores..."
El consejo municipal en 1959 cambió el nombre por Francisco de Zela. Lo que nos llamala atención es que a pesar de llevar el nombre de un ilustre Precursor de laIndependencia y de haber pasado ya muchos años, sin embargo la tradición tiene másfuerza que las leyes y patriotismo, todavía se le sigue llamando la calle de "LaCampana".
Por las modernas calles pacasmayinas, transita una carreta halada por una mula, en sufrontal lleva una inscripción que dice: "El tigre a la Orden". Esta carretaesta dedicada a cargar cilindros y otros bultos dentro de la ciudad (1974).
La presencia de esta carreta nos trae a la memoria recuerdos de tiempos lejanos cuandoasí eran los medios de conducción, ahora remplazados por modernos, vehículos como sonlos carros y camionetas.
Este pintoresco Carruaje y su conductor, no sólo nos traen añoranzas del pasado sinoque ellos mismos son caracteres difíciles de ser imitados. No se puede quién nacióprimero, pero lo uno sin lo otro serían incompletos...
El piloto de este vehiculo es don Vidal Zelada Medina, quién merece toda nuestraconsideración por haber logrado sobrevivir con su vehículo haciéndo presente a fuertesinnovaciones en estos días en que el hombre anda por nuestro satélite la Luna.
Aunque el "Tigre a la Orden", anda silenciosamente por las calles porteñas,su existencia es un pregón de un pasado historíco en la vida de los pueblos modernos.
El personaje de este relato es Moisés Arias Arroyo, más conocido como el"Chino", o el canillita millonario.
Desde que amanece hasta altas horas de la noche se oye pregonar los diarioscapitalinos. Es incansable, tan presto se oye por una calle como ya esta por otra, siemprecorriendo, siempre voceando sus periódicos. Comienza la mañana con laIndustíaa..! ¡... Industíaa... Un poco más tarde lo oímos con laPrensa..! ¡La Prensa...! y por la noche con Ultima...Horaa...!
La gente dice que el "Chino" es muy trabajador y ahorrativo que ha compradoun carro y una camioneta, televisor y un ritmo musical. La camioneta lo utiliza parallevar pescado y otros artículos de primera necesidad y sus periódicos a los pueblosvecinos. El carro trabaja en el comité local.
En cuanto de su instrucción no ha pasado de las primeras letras sin embargo a su edades capitalista. Su mayor anhelo es irse a Lima, y no regresar, por eso siempre se andadespidiendo de sus amigos. Para realizar sus tareas cotidianas usa vestimenta común, perocuando tiene compromisos sociales se pone "bacán" y estando así no quieretrabajar, piensa que el que viste bien no debe trabajar.
Los característicos pregones del "Chino " se han hecho familiares en elpueblo, son como el pan de todos los días, de manera que si se va a Lima nos quedaremoscon un vacío muy difícil de se llenado. La Industíaa..! ¡...industíaa..!
...el "maestro" peluquero es sin lugar a dudas uno de los personajes máscélebres de la historia de cada ciudad, por que por las tijeras y la navaja pasaron lascabezas y tupidas barbas de los mejorcitos de la ciudad. No se le decía"maestro" solamente por que lo fuera en el arte de "peluquear" sinotambién por que era, como todos los del gremio, sangrador y dentista. Así el"maestro" peluquero, sacó muelas a pedazos, echando cosméticos a los cabellosy jabón a las barbas, de muchos señores...
(A golpe de arpa)
La pintoresca figura del peluquero a ido empañándose por la evolución de lospueblos. En Pacasmayo, la peluquería "Peneca" del señor Pedro CarbonelCarrera, es la única que ha logrado conservar algo del estado original de lo que era unapeluquería de antaño.
Al ingresar a este sacro recinto, observamos el buen gusto que tiene el señor"Peneca" para decorar su salon de trabajo. Se observan pomitos por aquí,pomitos por allá, unos llenos, otros vacíos. Una variedad de pomadas secas y frescaspara las damas y caballeros y frascos del popular aceitillo para hacer brillar loscabellos de los "cholitos". Hay cordeles y anzuelos para pescar, rollos deserpentinas, cajas de talco, corchos, revistas y periódicos viejos, etc. Hay de todo. Lamercadería está apretujada desde el piso hasta el techo dando la impresión que en vezde una peluquería estuviéramos en un mercadillo.
El señor "Peneca" se distingue de otros peluqueros por su carácter siemprealegre y servicial. Su apariencia no parece de peluquero, es robusto y bien"papiado" y quemado por el sol. Así que la peluquería "Peneca" esuna peluquería histórica...
Les contaré lo que le sucedió a mi vecina y comadre espiritual. Esta familia pensandoen el futuro de su hija, decidieron darle una esmerada educación y para esto la enviarona estudiar a Lima.
Habiendo pasado algunos meses, la madre decidió ir a visitar a su hija para ver comole iba en los estudios. Antes de viajar fue a la chacra y escogió algunas hortalizas parallevar a la hija.
Llegó a Lima la amorosa madre, su gozo fue pleno al encontrar a su hija bien de saludy en los estudios. Después de algunas confidencias íntimas, la madre le dice que elviaje la ha cansado y además el sol le quemado el pellejo de la cara. La hija con visosde limeña, al oir esa palabrita de "pellejo", le cayó pesado, entoncesaconsejó a la madre que no hablara de esa manera. En Lima no se dice pellejo, sino cutis.No vuelva ha pronunciar más esa palabra, porque si le oyen mis amigos se reirán. Lamadre reconociendo que su hija tenía mayores conocimientos le agradeció y le dijo queperdiera cuidado que ya no volvería a decir "pellejo" sino "cutis".
Al día siguiente, aparecieron las amigas y amigos de la provinciana. Todos muycontentos de conocer a la madre de su amiga. Todo era risas y confidencias juveniles. Laseñora pronto congenió con las limeñas y se sentia como entre los suyos. Lasconversaciones fueron muy variadas y como acontece siempre cuando se reunen damas, sellega a tocar sobre menús. Las limeñas comenzaron a quejarse de la veda que les habíaprivado de sus platos favoritos de bistecs... tanto pollo... y pescado... ya nos tienehostigadas... la señora provinciana queriendo compartir sus secretos culinarios con lasamigas de su hija dijo:
"Es verdad que la veda nos ha afectado mucho, pero lo que yo hago me ayuda a ladieta de la familia. En tiempo de veda, cocino frijolitos y para darle un gusto rico lepongo "cutis de chancho"...
Desde ese momento ya no se pudo seguir hablando de secretos culinarios. La niñaprovinciana se puso pálida, los amigos comenzaron a taparse la boca, otros a toser y másluego comenzó un jí...jí...jíí...y por último como una bomba todos estallaron encarcajadas..."cutis de chancho"....já...já...já...já..!
La madre, aprendió la lección de su hija alimeñada no volvió a decir"pellejo" sino "cutis".
Continue con Anécdotas Pacasmayinas.