Para los pacasmayinos las fiestas religiosas son muy importantes, parecería que afectan lo más íntimo de sus vidas. No tanto por demostración piadosa sino porque en las fiestas ellos se divierten bailando, se embriagan para encontrar alivio emocional y exaltación. Además de la fiesta de la patrona del pueblo, tienen sus santos familiares en sus casas a quienes con mucho bullicio, les hacen fiestas y los llevan por las calles al son de la banda de músicos y los infaltables cohetones.
Todas las procesiones de las imagenes salen y terminan en la iglesia. La gente acude al acompañamiento con gran satisfacción, luciendo sus mejores vestimentas y mientras caminan al son de música tristona las niñas de reojo mirán al galán que se mantiene a corta distancia. En algunas provincias de la sierra, las procesiones van acompañadas de una banda de diablos, de brujos, de negros, todos danzando alegremente alrededor del santo.
Las fiestas duran varios días, durante ese tiempo se realizan concursos de marinera, canto, peleas de gallos, partidos de fútbol, etc. La fiesta no es buena si no se ingiere abundante alcohol y corre sangre en las peleas. Los que organizan la fiesta "botan la casa por la ventana", dicen: "después de esta no hay otra".
El sociólogo W. Stanley Rycroft, mirando las fiestas de los peruanos dice: "La religión no ha redimido al indio, ni le ha traído mejora humana ni elevación social alguna, ni vida abundante... se le ve continuamente empobrecido o endeudado, por tanta fiesta o por las muchas cosas que se les exigen" (Religión y fe en América Latina). pág. 121.
La Virgen de Guadalupe es la Patrona de esta ciudad y de todos los pueblos del norte del Perú. Esta celebración deja muy buenas entradas a los fieles devotos. La hermandad es la encargada de la organización de la fiesta. Para esto nombran mayordomos quienes se encargan de recaudar "fondos" para adornar la iglesia, los gastos de los fuegos artificiales,la banda de músicos, etc..
Para los días de fiesta se instalan toldos en la Av. 28 de Julio, donde se expenden comidas, bebidas, para satisfacer el apetito de los fiesteros, quienes comen, beben y bailan a más no poder al son de la música criolla a todo volumen. Los niños y jóvenes se divierten en los juegos mecánicos, en los juegos de azar y otros entretenimientos que vienen para esos días.
Leyenda
Don José María Gonzáles en su "Monografía de la provincia de Pacasmayo" nos
dice que el Capitán don Francisco Pérez Lescano, encontrándose en peligro de muerte en
la ciudad de Trujillo, clamó a la Virgen e le hizo votos que sí ella le salvaba traería
una imagen de España para que sea adorada en esta ciudad. Su petición fue oída. Se
salvó milagrosamente. Entonces el Capitán Lescano se fue a España para traer la imagen
de la Virgen, a su regreso desembarcó en Chérrepe puerto que pertenecia a su encomienda.
La Virgen fue puesta en la Capilla personal del Capitán. El día cuando iban ha viajar a
Trujillo, mientras cargaban las mulas, la mula donde habia sido puesta la Virgen
desapareció. Toda búsqueda fue en vano. Después de varios días la mula fue encontrada
sin haber malogrado a la imagen de la Virgen. El piadoso Capitán comprendió que el deseo
de la Virgen era quedarse en esta encomienda. De inmediato cedió la imagen de la Virgen a
los PP. Agustinos y además les donó terreno para la edificación de un templo. Los PP.
Agustinos, "Trasladaron la Virgen... a las faldas de un cerrito situado al lado a las
inmediaciones del actual Pueblo de Guadalupe, conocido desde entonces por "el Cerro
de la Virgen"... Sobre la cima del mismo cerro vínole en gana a uno de los
Reverendos Agustinos edificar una casita de cañas y en ella un altar dedicado a nuestro
Padre San José, a la que se le retiró a vivir y en la que tenia un pozo para agua, un
naranjo y un romero. Al vulgo fanático se le hacia creer, en ocasiones, que la Virgen se
huía del convento y se retiraba a esa casita, y para hacerla volver se le hacia rogativas
y se le colmaba de ofrendas. La casita dominaba todo el valle y se conserva aún en
regular estado"...
Anécdota
"En cierta ocasión, el indígena, guardián de la Iglesia, echó cenizas por los
alrededores del templo y por el camino para seguirle los pasos a la Virgen cuando
desaparecía de los altares. El día que desapareció de inmediato este "Sherlock
Holmes", dirigió su lupa hacia la ceniza. ¡Cuál no sería su sorpresa al descubrir
no sólo las huellas de la Virgen sino las sandalias de un hombre. Fue corriendo y se
presentó ante el reverendo Superior del Convento para informar del incidente. El
Reverendo Padre, después de oir, -dijo- con voz muy calmada- "Hijo mío, nuestro
padre San José vino anoche y se llevó a nuestra Madre la Virgen su esposa..."
Cuenta la tradición que en Lima en la calle Pachacamilla vivían en Cofradía indios y negros. Uno de los negros pintó en la pared un rústico Santo Cristo.
En el año 1655, Lima fue remecida por un fuerte terremoto, muchas de las viviendas fueron destruídas. Las casas donde vivian los indios y negros también, menos la pared donde estaba pintada la imagen, ella se mantuvo sin ningún daño. Desde entonces a esta imagen se le llama el "Señor de los Milagros".
¿Desde cuándo los pacasmayinos adoran a esta imagen? Todo se pierde en el tiempo. Se le tiene bastante devoción, por los lugares más apartados de la ciudad flamea el distintivo morado. En su honor se hace una bulliciosa fiesta, se lo saca por las calles en procesión acompañada por una numerosa feligresía.
A esta imagen se le considera muy milagrosa por que ha producido una lucrativa industria de vestidos y adornos morados, que los devotos lucen orgullosamente. Cada año se ve por las calles pacasmayinas desfilar a hombres, mujeres y niños con sus prendas moradas. Cuando estaba de moda la "mini falda", llamaba mucho la atención por las calles a las devotas damitas lucir muy orgullosas su "Mini-Morado".
El santo mulato nació el 9 de diciembre de 1579, en Lima. Hijo de Juan de Porres y Ana Velásquez. Falleció el 3 de noviembre de 1639.
Se dice que desde muy joven se dedicó al oficio de barbero. Después ingresó al Convento de Santo Domingo, como simple donado, es decir, encargado de la limpieza interna del Convento.
Así transcurre la vida de Fray Martín, ocupado en barrer el Convento y dar cristiana asistencia a los pobres y enfermos. También se dice que su caridad no tenia límites geográficos, que a veces volaba (no es la "volada" de la blanquita) misteriosamente a paises extranjeros para auxiliar a los enfermos. Aparte de ese intenso amor por los pobres y enfermos. Se dice que hacía comer en un plato al perro, gato y ratón.
En Pacasmayo el negrito ha pegado bien. La gente le rinde culto, lo sacan en procesión por las calles con banda de música y los infaltables cohetes. En la Plazuela ubicada hacia la salida al Sur, las autoridades edilicias le han levantado un busto al Santo Moreno. Es solo un busto, pero las damas "devotas" se arrodillan ante él para hacer sus imploraciones. Los que viajan en los colectivos a San Pedro no pasan de esa Plazuela sin hacerse la señal de la Cruz.
Anécdota
Cierta vez en plena procesión cayó una fuerte lluvia, los feligreses abandonaron a la
imagen con su anda en plena calle. ¿No estarían pensando en blanquearlo? Así son los
pacasmayinos de piadosos...
Además de la imágenes de los santos ya mencionados existen un sin número de otros santos que cada devoto guarda en un rincón de su casa. De vez en cuando a estos devotos se les mete el gusano de la grandeza y piensan que algún día sus santos también podrían llegar a ser grandes y tener muchos ventrudos devotos.
Entonces se lanzan a formar hermandades con sus respectivos mayordomos. El día de la fiesta lo llevan a la Iglesia para que el señor cura le haga su Misa y le eche su bendición. Como todavía son pobres son llevadas por devotos no muy atractivos en unos rústicos cajoncitos. Pero la devoción es la que vale. Pero hay la esperanza que algún día sean celebradas y llevadas en andas grandes y enchapadas de plata por devotos elegantes muy perfumados como las que ya han alcanzado prestigio. ¡En Pacasmayo, hasta en las imágenes hay desnivel social...!
Esto de organizar fiestas en cualquier nivel para los santos es una actividad bastante lucrativa. Lo vemos cuando el reparto de las utilidades entre fieles y el señor cura no es igual, entonces estalla la tormenta entre "los fieles". Esto nos daría a entender que "no todo es por amor al chancho..."
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