Anécdotas Pacasmayinas



En Pacasmayo, los muertos no bajan al sepulcro

El cementerio

Muy conocido de todos es el accidentado relieve de la singular ciudad pacasmayina. En lo más accidentado se destaca la ruta que va al camposanto. En esta ruta se comienza a descender desde la Iglesia hasta llegar al nivel del mar y de allí nuevamente se vuelve a subir una elevada pendiente hasta llegar a la "casa de todos".

La anécdota que da título a esta estampa brotó de los labios del ilustre "Conde de Lemus", en el año 1918 cuando hacía una gira política por el norte del Perú.

El señor Santiago Ascorra nos contó que Abraham Valdelomar estaba hospedado en su casa. Por esos días un vecino pasó a mejor vida. Llegando la hora para ir a dejarlo a nueva morada, los dolientes y amigos comenzaron a desfilar en la comitiva y entre ellos se integró el poeta. Muy religiosamente se comenzó a bajar grada tras grada y a cada cierta distancia se paraba para hacer las acostumbradas ceremonias religiosas (El lector comprenderá que nos estamos refiriendo a costumbres que sucedieron hace más de 50 años, cuando los actos religiosos tenían tarifas de clases sociales. Las había hasta el puente de la acequia, hasta la palmera de Guti y hasta el "hueco". Los honorarios también eran según la condición económica de los dolientes. Entiéndase también por "bajada" no la que hizo Dante Alieghiere, hasta llegar a los más profundos... sino solamente hasta el nivel del mar.)
Ahora volvamos a la comitiva. Después de la espeluznante bajada que se inicia en la iglesia y va hasta las partes más bajas de la ciudad, se comenzó a subir la estrecha y polvorienta pendiente que conduce al cementerio y cuando ya estaba por la puerta, como si hubiera sido un canto de triunfo el ilustre poeta dirigiéndose a su amigo exclama: "En Pacasmayo, los muertos no bajan al sepulcro sino suben". ¡Qué inspiración del poeta!

Sin lugar a dudas el cementerio de Pacasmayo es muy singular, bello y pintoresco que no sólo ha provocado inspiración a más de un poeta sino que a todo aquel que es amante de la belleza, la música y la quietud...

¿Será por esto que muchos de los que vienen a este puerto se quedan sólo por el placer de morar eternamente frente al mar, oyendo el dulce canto de las sirena matizado por el sonoro vaivén de las olas marinas?


La casa del capitán Herrera

En el malecón Grau, frente a la plazuela Francisco Bolognesi se levanta una casa de madera que parecería estar con el vientre abierto y desafiante a recibir los duros golpes del mar, preparada no sólo para ser bañada por las guapas olas marinas sino también a flotar sobre ellas.

Esta singular casa fue construída por la década de los años 1860 por un "viejo lobo de mar", don Manuel Francisco Herrera, quién después de muchos años de vivir navegando, al pasar al retiro todavía quería vivir con un pie en tierra y otro en el mar. El material que se usó en la construcción fue traído armado desde California. Las tablas que constituyen las paredes, en sus junturas están impregnadas de brea, por dentro, entre tabla y tabla, tienen relleno de arena. Antiguamente la casa tenía un torreón en donde había un catalejo. Allí acudía su dueño con el espíritu de asceta a añorar tiempos pasados.

Ilustres personajes posaron sus pies en sus históricos aposentos; dos presidentes, don José Pardo (1906), don Manuel Prado (1943) y dos ex presidentes, el General Iglesias y el Mariscal Andrés Avelino Cáceres.

Algunos departamentos de esta histórica casa se ha dedicado a diversos menesteres. Fue depósito de mercaderías, en el año 1886. La srta. María Herrera, solicitó al concejo Municipal licencia para abrir una escuelita de niños en uno de sus departamentos. Allí también funcionó la oficina de correos. En la actualidad en parte esta ocupada por el club Pacasmayo, la parte alta por la cámara de comercio y el resto está ocupada por la posta Médica del Centro de Salud.

Las tradiciones orales y la historia consignan que don Manuel Francisco Herrera hacía viajes contínuos entre el Callao y Panamá. Para abastecimiento de su nave tocaba Paita, en donde conoció a don Juan Manuel Grau administrador de la Aduana de Paita, trabándose entre ellos una estrecha amistad. Es así como don Manuel F. Herrera conoció desde su infancia a quién más tarde sería el héroe máximo de la Armada Peruana.

Atraído por el mar, cierto día dijo Miguel a su padre: "papacito quiero ser marino". El capitán Herrera que había tomado cariño al niño, lo invitó a conocer Panamá, consiguiendo el permiso paterno. Miguel Grau, apenas tenía 9 años de edad. En marzo de 1843 se embarcan en el barco granadino "Tescua" y salen del puerto de Paita. Como un desafío del mar para probar su temple, arrojo y valor, en su primer viaje sufre un naufragio.

Pasados los años, Miguel Grau llegó a cristalizar su sueño de ingresar a la Marina Peruana en cuya arma se inmolara en defensa de la integridad nacional.

En uno de sus viajes ancla su nave en la bahía de Pacasmayo, para visitar a su apreciado tutor ya retirado a quién nunca olvidó, y por quién siempre guardó un especial agradecimiento. Una vez más don Manuel F. Herrera influye en la vida de Miguel Grau, esta vez lo inicia en los misterios de la hermandad Masónica.


La casa de don Ramón

Encantada como una moza soñadora mirando siempre hacia el mar, entre las esquinas del malecón Grau y la calle Junín se levanta una antigua casona pacasmayina, bajo cuyo techo se cobijaron en otros tiempos respetables familias de la localidad.

Esta singular casona fue mandada a construir por el Ing. de minas don Ramón de la Fuente Goyburu, por la década de 1860. Los cimientos fueron levantados por el respetable artesano don Antonio Alcántara, quién al hacerlo encontró restos de ceramios y osamentas humanas. El material usado en la construcción fue el característico de la época: madera y caña de Guayaquil.

En el año 1922, el diario "La Unión" al trasladarse de Chepén a Pacasmayo, funcionó en esta casa. En la actualidad está ocupada por la Aduana la parte alta y la parte baja por el Centro Social de Empleados. Durante años funcionó en un anexo la Biblioteca popular que prestó sus buenos servicios al pueblo pacasmayino.

En el año 1950 el nieto de don Ramón, el célebre Martín Adán y don José Nicanor de la Fuente, se paseaban por el malecón Grau. Estando frente a la casa en referencia, el inquieto Nicanor le dice al poeta:

- Oye Martín esta es la casa de donde te escapaste de nacer...
No hubo respuesta. Vuelve a insistir diciéndole
- Dedícale algo...
- No insistas Nicanor, que frente a esta Estación de Ferrocaril, mi númen fluye sin ilación.

El autor de "La casa de Cartón", desdeña la casa de su abuelo.


El pino del malecón Grau

Entre los proyectos para la construcción y ornamentación del malecón Grau en el año de 1943, estaba la colocación de pozas para jardines. Para muchas personas esto fue un absurdo, no podían creer que con la humedad salina del mar, pudieran crecer plantas. La Junta de defensa Marítima encargada de esta labor, y siguiéndo con su plan acordado, sembró plantas aclimatadas. Como resultado de esa labor tenemos el copioso pino cerca al club Pacasmayo.

Si este pino nos hablara, nos contaría de la infinidad de secretos y palabras "dulces" que se han pronunciado al amparo de sus frescas sombras. Nos contaría del melodioso canto de las sirenas, de las amenazas del embravecido mar, de las múltiples afrentas que a diario recibe de parte del hombre. Una de las más crueles fue la del 25 de abril de 1960 cuando un "técnico" de ornamentación casi lo "degüella". El diario "La Unión" decía: "Practicamente partido en dos ha quedado el único árbol que se conserva en el Malecón Grau... y es adorno ireemplazable ...Muchos vecinos han manifestado su protesta por ese acto de arboricidio..."

Este hermoso Pino no sólo es parte de la ornamentación del Malecón, sino un grato recuerdo; el único que ha quedado de los que se sembró para la inauguración del Malecón. Ocasión en que el Presidente de la República don Manuel Prado visitara a Pacasmayo.


Los muellecitos del Malecón

Todo aquel que recorra el Malecón Grau, observará unos fierros plantados por la orilla del mar, entre el club de Pacasmayo y el Muelle. ¿Qué hacen esos fierros plantados allí? Son restos de lo que en otro tiempo fueron los muelles de "embarque" de las orgullosas familias pacasmayinas. No eran muelles para naves sino para "desembarcar" los bacines. Esto era antes que la población porteña fuera dotada de agua y desagüe. Las crónicas locales dicen que estos muellecitos fueron destruídos en el año 1943 al construirse el Malecón Grau de cemento y también al dotarse de agua y desagüe a la población.

Fuentes orales nos dicen que las aristocráticas familias pacasmayinas que vivían cerca al Malecón, cada mañana al levantarse lo primero que hacían era hechar mano a la bacinilla y desfilar hacía los Muellecitos. Para las familias que vivían más lejos del malecón, la servidumbre se encargaba de esos menesteres.

También había personas que ofrecían sus servicios. El más caracterizado de estos "sevidores públicos" era un moreno que tenia por sobrenombre de "Pipo". Este simpático personaje tenía una curiosa manera de poner tarifa a sus servicios. Lo hacía por calidad y cantidad. Para cobrar sus honorarios, usaba una varita donde tenía marcados los precios. Lo introducía en el bacín y según lo que mojaba eso cobraba. Iba de casa en casa recogiendo en su lata, algo semejante a lo que ahora hacen algunas personas recogiendo "aguas sucias" para sus chanchos.


El Puente Fierro

El Puente Fierro aparece en la historia porteña junto con la construcción de la línea férrea en 1871, para que haga la anexión entre Pacasmayo y los otros pueblos vecinos. Este pueblo ha sido testigo de innumerables actividades comerciales, políticas y sociales de los pacasmayinos durante el siglo de existencia que ha tenido el ferrocarril.

Bajo el "puente de fierro" y por los bosquecillos de alrededor generaciones de chiquillos han formado sus pandillas para jugar la serial o la "pega". Ha sido testigo confidencial de muchos bañistas improvisados que se lanzaban al agua en "vestido de Adán". También ha visto a muchos orates hacer de los bosquecillos su confortable "hotel". Lo mismo la llegada de los primeros moradores que dieron origen al P.J. "El Progreso".

Allí han ido muchas amas de casa de escasos recursos económicos para la lavar su ropa, golpeándola fuertemente sobres las piedras para sacarle "el mugre".

En el año 1973, aconteció algo insólito. Las fuerzas del mal se ensañaron contra el puente de fierro. El señor Luis Salaverredy, había comprado el puente y dió orden que se desarmara para venderlo como chatarra. Estaban a punto de realizar sus propósitos, cuando intervino el señor Alcalde don Gonzalo Ugás, comprendiendo el valor histórico que el puente tiene para los pacasmayinos, y haciendo suyo ese sentir, compró el puente de fierro y lo donó al pueblo porteño.

Gracias a ese noble gesto filantrópico del señor Alcalde los niños todavía pueden seguir jugando bajo el puente persiguiendo a los pecesillos.


Los "POZOS PETROLIFEROS" de Pacasmayo

¡...petróleo...! ¡petróleo...! Se ha encontrado petróleo en la "Greda"

Fue tanta la sorpresa que nos causó esta "bola" que no sabíamos qué pensar ni qué decir de lo que oíamos. A muchos nos pesaba el no haber comprado nuestro lotecito en "La Greda".

Sabíamos que en días pasados antes de que se produzca esta sensacional noticia, una compañía petrolera había estado estudiando el litoral en busca del preciado "oro negro", pero se alejó sin darnos ninguna esperanza. Y ahora oír que ha brotado petróleo, la noticia nos causó conmoción. El pueblo entero se fue en avalancha para ver con sus propios ojos el maravilloso "oro negro". Allí estaban los afortunados residentes de "La Greda" con sus pozitos de petróleo, recogiéndolo en latas y bidones para más luego venderlo.

Esta maravillosa fuente de riqueza, solo estaba a 50 centímetros bajo tierra. Pero lo más sensacional fue que era tan bueno que ya no necesitaba ser refinado, salía ya convertido en gasolina. ¡Increible! pero cierto. Un incrédulo para convencerse arrojó un fósforo a uno de los pozos, esta irresponsabilidad estuvo a punto de causar una tragedia, felizmente gracias a los bomberos que acudieron de inmediato se evitó a tiempo la propagación del fuego.

El diario "La Unión", del 19 de abril de 1973 decía:

¡GASOLINA SIGUE FILTRANDO EN 4 CASAS DEL BARRIO "LA GREDA"
La Guardia Civil monta vigilancia para evitar siniestros...

Las autoridades locales al saber de este acontecimiento de inmediato tomaron sus respectivas medidas de seguridad. Se buscó un analista del supuesto petróleo.

Mientras se esperaba ese análisis todos vivíamos momentos de gran ansiedad. Al fin cuando llegó el análisis, los técnicos dijeron que no era petróleo, sino gasolina. Después de minuciosas investigaciones se llegó a la conclusión que una rotura en el tanque de gasolina en el grifo "Santa Rosa" de propiedad de don Luis Rodriguez Soto, era el motivo de tales filtraciones. Esta declaración fue para nosotros como echarnos un baldazo de agua fría. Nos dolió en el alma. Y todo por culpa de don Luis..

"Así se mató las grandes ilusiones de todo un pueblo en menos de lo que canta un gallo."


El sargento Flores "COLABORACION"

Retrocedamos un poco en el tiempo hasta cuando Pacasmayo tenía sus calles empedradas, los ómnibus de la Agencia Velásquez, se estacionaban en la Plaza de Armas. Allí subían y bajaban los pasajeros para más luego dirigirse a su destino.
Por aquellas empedradas y polvorientas calles de antaño a muy altas horas de la noche salía un Penitente Encadenado que a más de uno lo había desmayado. La ruta favorita por donde aparecía era la de la calle Manco Cápac. Todavía está fresco en la memoria de muchos la época de los Movilizables, cuando el Instructor, el sargento Flores, después de las clases dominicales sacaba su kepí y comenzaba a pedir una colaboración para refrescar la garganta. El nombre del Instructor era Anastacio Flores, mas todo el mundo lo conocía por sargento Flores "COLABORACION". De estatura pequeña, de manera que cuando se "mamaba" la espada le colgaba al suelo dando la impresión que ella era más grande que él.

Lo que sigue sucedió después de una de esas Instrucciones Dominicales:

Yo regresaba a casa después de una reunión familiar, era ya avanzada la noche. Caminaba por la calle 2 de Mayo cuando me acordé lo "pesado" que es andar por ese lugar. Dí vuelta a la calle Andrés Rázuri hacia el mar. Estando por lo que era la Gallera de don Panchito Chinchayán, oí con toda nitidez el arrastrar de cadenas - me dije a mi mismo-

Dios mío el penitente Encadenado!

Se me escarapeló el cuerpo, los pelos se pusieron de punta. Pero haciendo de tripas corazón, proseguí la marcha, pero a cada paso mis canillas iban flaqueando y el arrastrar de cadenas se acercaba. Estando ya a unos pocos metros para llegar a la esquina de Manco Cápac, mis pies se pusieron como plomo de pesados, mis canillas se negaron a seguír, mi lengua con un sabor amargo seco se entiesó, mis ojos sin poder pestañar esperaban encontrarse con un alma de la otra vida. En ese estado de agonía, en lugar de ver a un fantasma gigantesco o a un alma con sus penas a cuestas, ante mis ojos aparece una diminuta figura en estado completamente beodo, era el Sargento Flores, que en lugar de cadenas arrastraba su tremenda espada.

¡El alma me volvió al cuerpo! El Sargento Flores siguió su camino arrastrando sus "cadenas". ¡Pero qué susto me dió el Sargento Flores "Colaboración"!


"Torbellino", gloria de los Espartanos.

Después que se principió a jugar con la pelota de trapo por las calles pacasmayinas, hasta la actualidad el deporte de las mayorías, ha tenido sus grandes momentos de expectación. Durante ese lapso de tiempo han surgido personajes de leyenda, cuyos nombres bien merecen estar escritos con letras de oro.

Gerardo Bazalar, más conocido por "Torbellino", es uno de los ídolos del deporte más popular. Hablar de él es traer a la memoria épocas en que el futbol verdaderamente inflamaba el corazón de los pacasmayinos. "Torbellino" ingresó según las crónicas deportivas a militar en el Club "Los Espartanos", en el año de 1926. Este personaje no sólo ha sido gloria de los Espartanos sino de toda la Provincia de Pacasmayo. Las notas deportivas del diario "La Unión" entre los años 1927 al 1933, nos relatan de esos grandes momentos de delirio deportivo que vivieron los pacasmayinos, que sin exageración podríamos decir que "Torbellino", se le puede considerar como el "Pele" pacasmayino.

Innumerables son las anécdotas que se cuentan de este ídolo, algunas de ellas increíbles e irrealizables. Se dice que un club limeño lo llevó, "Torbellino" se sintió fuera de su ambiente se "azorró", en vista de esto se regresó a Pacasmayo a pie. También dicen que cuando sacaba un córner lo hacía por alto de tal manera que tenía suficiente tiempo para correr al arco enemigo y esperar a la pelota y de un cabezaso apuntaba un gol....

En 1974, los Espartanos en sus bodas de oro, en justo homenaje le dieron una medalla de oro y un diploma, por sus distinguidas acciones deportivas. Falleció el 3 de mayo de 1977.


Los "Pishtacos" pacasmayinos

...El muchacho llegó corriendo muy agitado, diciendo: Acaban de ver a unos hombres armados de ametralladoras, que han raptado a unos niños para sacarles aceite para hacer funcionar computadoras...¿dónde? - preguntamos- en el cruce a Cajamarca. Pararon la camioneta de don Lucho, pero él se dió cuenta a tiempo y logró escapar.

Estas y otras "boladas" semejantes eran el pan de todos los días. Propagandas en una manera sistemática por personas interesadas en causar descontento en la población. Se decía que seis muchachos habían sido secuestrados para degollarlos por el cerro Chilco, dos de ellos habían logrado escapar. Decían que los bandidos eran unos "gringos" y unos negros. Los jóvenes estaban tan asustados que no querían vivir en sus casas, estaban refugiados en la comisaría local. Una persona de bastante seriedad se expresaba así: "...nada podemos hacer para defender a nuestros hijos, si es el mismo Gobierno que está vendiéndolos a una potencia extranjera..."

Cundían día por día los rumores más increíbles como el siguiente:"...dos niñas han sido encontradas degolladas por el puente fierro..." "...que las cabezas habían sido tiradas por el cerro Chilco..." "Los estudiantes del C.E. Antonio Raimondi han encontrado un pie humano, lo tienen exhibiendo en el colegio..."

Para mayor desgracia, por esos días la población entera se encontraba sin alumbrado público. Y como para apoyar estos macabros "rumores" el periódico "Ultimas Noticias" del 10 de Octubre de 1975 decía: "...encuentran pie humano en la basura en Chepén..." Esa clase de "boladas" llenó de indignación a toda la población y decían: "esos vampiros", seres sin alma, que además de vivir a expensas de la sangre de criaturas inocentes, todavía reciben protección del Gobierno..."

De las minuciosas investigaciones que se hizo se llegó a la conclusión que las macabras boladas fueron preparadas sistemáticamente para ser difundidas por todo el ámbito nacional, por gentes de ideologia adversa al Gobierno, para causar descontento en la población. Lo que más llamaba nuestra atención era que los "rumores" salían de los centros Educativos. Los niños y los jóvenes fueron utilizados para difundir a los "cuatro vientos", el antiguo mito de los "pishtacos", como arma para crear descontento popular y "pego bien". Porque por muchos meses nos tuvieron en completo suspenso y con el temor de que cualquier día podíamos encontrar a nuestros hijos en la aceitera de los "gringos"...


El maremoto

Una cosa es que les cuente y otra que Uds. mismos se encuentren flotando sobre las frías aguas del mar pacasmayino a eso de las cuatro de la mañana. ¡Es terrible, enfría hasta el alma!

Todos nos acostamos tranquilos la noche del miércoles como de costumbre sin pensar lo que nos iba a suceder. Cuando a eso de las cuatro de la mañana del jueves 12 de mayo de 1986, el ulular de la sirena de los bomberos nos despertó anunciando la terrible catástofre que amenazaba a la indefensa población pacasmayina:

¡Maremoto...! ¡Maaremoto...! ¡Maremoto...!

Ante esta nefasta noticia la gente comenzó a correr desesperadamente. Los padres corrían llevando a sus menores hijos en brazos, o de la mano a sus ancianos padres, o iban cargando a sus enfermos o animales mimados. Con los ojos llenos de lágrimas musitaban sus oraciones. Algunos lograron echar mano de sus joyas, otros las perdieron, las abandonaron...

Todos salieron huyendo, excepto los que no tuvieron amigos que los despertaran por ser muy dormilones, cuando despertaron ya era demasiado tarde. Sus cuerpos ya estaban cubiertos bajo toneladas de arena o flotando sobre las frías aguas de la imaginación. En esos momentos fueron muy priviligiados los que tenian carro, salieron disparados hacia Guadalupe, Chepén o San José. Los que no tenían movilidad corrieron a refugiarse en las partes más elevadas de la ciudad cerca de la Fábrica de Cemento donde esperaron al terrible maremoto. Algunos levantando las manos al cielo, otros entregados al llanto de arrepentimiento, porque pensaban que el Maremoto venía por castigo del cielo por ser ellos muy pecadores.

La noticia del maremoto se originó según algunos en la capitanía. Así lo afirmaban los chasquis que iban tocando las puertas de las casas. "De parte de la capitanía, abandonen sus casas lo más pronto posible, Pacasmayo será inundado por un fuerte maremoto... Otros dicen que fue un profesional quién dió la noticia antes de abandonar la ciudad. El se fue a un lugar donde no le podía alcanzar el maremoto. Un tercer grupo dice que la noticia se originó en la cabeza del cacique del pueblo. Este dió la orden a toda su tribu para que saliera por las calles tocando las puertas, gritando a todo pulmón para que la gente escape del temible maremoto. Cuando la gente oyó esa noticia del maremoto fue embargada de pánico y salió en masa corriendo por las calles hacia la parte alta llevando sólo lo que estaba a su alcance.

Los que viven en la parte alta de la ciudad al despertarse ante los deseperados gritos de maremoto... pensaban que toda la parte baja de Pacasmayo estaba bajo las aguas. Una señora muy afligida dijo a su esposo que fuera a ver si podía hacer algo por sus familiares que viven en la parte baja. El padre dijo "voy". "No papá, las calles deben estar llenas de agua". El esposo de la señora salió hacia la parte baja, pero cuando llegó, no habia nada de agua. Entonces se pasó hasta el malecón. Ahí el mar estaba más manso que una paloma.

Después de las seis de la mañana, la gente desesperada de tanto esperar el maremoto, comenzaron a sospechar que había sido víctimas de un cuento, de esos que siempre les hacen a los pacasmayinos. Entonces resolvieron retornar a sus moradas, con sus cabezas bajas, llenos de verguenza, lanzando maldiciones...! ¡cosas que les pasa a los pacasmayinos!


La Belco Petroleum de Pacasmayo

Un señor que decía llamarse Enrique Sosa Padilla, portando documentos que lo acreditaban ser ingeniero y representante de la Belco Petroleum Company, se presentó la mañana del miércoles 11 de abril de 1984, a la secretaría del Concejo Municipal de Pacasmayo, pidió hablar con los representantes del pueblo. Una vez obtenido el enlace con los "giles", los deslumbró con las inmensas riquezas del oro negro que se iban a extraer del subsuelo pacasmayino.

¡Petróleo...!¡Petróleo...! Corrió la noticia rauda de boca en boca, por toda la ciudad hasta llegar a los medios de comunicación. La Industria de Trujillo del jueves 12 en su primera página decía: "SE PERFORARAN 6 POZOS DE PETROLEO FRENTE A PACASMAYO, DE LOS CUALES SE EXTRAERAN 3 MIL BARRILES DIARIOS". Leímos el periódico y lo volvimos a leer. ¡Increible! ¡Qué de la noche a la mañana la fortuna tocara nuestras puertas, esto si que era un verdadero milagro...! Pero todo esto no pasó de ser un "cuentazo del Tío", muy hábilmente tejido, como jamás se haya hecho a los pacasmayinos. Todo por culpa de la ingenuidad de las autoridades que predispusieron al pueblo a caer en esa tremenda estafa...

Lo que sigue es el relato de un testigo presencial, quién nos dice: "...el tipo, tan luego se dió cuenta que el plan Belco había calado bien en sus puntos, les solicitó su colaboración y estos se la dieron a ojos cerrados. Con esa garantía, de arranque comenzó a ofrecernos puestos de importancia en la Compañía, claro que estos tenían su precio. Nosotros para asegurarnos el puesto le dímos lo que nos pedía. Estábamos completamente embobados, nadie reaccionó contra el "ingeniero", porque lo considerábamos como a nuestro ángel protector".

"Toda la gente estaba completamente ilusionada por el bienestar económico que ofrecía la Belco Petroleum Company, muchas mujeres y hombres decidieron renunciar a sus trabajos y de inmediato solicitaron empleo en la Belco. Pensaban que los billetes verdes de los gringos eran más atractivos y poderosos que los humildes y disminuídos soles peruanos".

Mientras nos encontrábamos en la Municipalidad, llegó una llamada teléfonica de Trujillo, para el supuesto "ingeniero". El "tipo" con mucho aplomo contestó diciendo que había sido recibido bien y que había amplia colaboración de parte de las autoridades y por lo tanto todo estaba preparado para el día siguiente. Al oír esta conversación nos hizó aumentar nuestra confianza en el futuro promisor que se nos acercaba.

Para iniciarse los trabajos había que inscribir a unas 880 personas. Al día siguiente habían 4 mil matriculados. El "tipo" muy ufano sentado examinaba la multitud de solicitudes de candidatos a secretarios ejecutivos, a contadores, auxiliares de contabilidad, de empleados, ingenieros, abastecedores, etc...con mucha atención miraba los títulos académicos y se sonreia... Cuando la gente le daba dinero para asegurarse del empleo, lo ponía en una ruma sobre la mesa, como para que todos lo vean...

Acompañado de las autoridades édiles, salió a visitar el lugar donde se levantaría el Campamento. Visitó el Banco a cuyo administrador dijo que al día siguiente su compañía iba a depositar unos 300 mil dólares. Parece que esta visitas tenían el propósito de "picar". Fué al Hotel donde mandó preparar almuerzo para todo el personal de la Belco. Pidió 15 departamentos. El mismo examinó las sábanas y colchones, al verlos en condiciones desastrosas, mandó que los cambien.

Pidió un departamento para él donde pasaría la noche y que le proporcionaran un televisor. Le dieron uno a colores. Se dice que desapareció junto con él.

Era de ver a los abastecedores de materiales de construcción, de carnes, comestibles se le prendieron como moscas lo seguían a todas partes. Como para sellar su intensa labor de un buen coordinador anunció que para el día siguiente, jueves habría una ceremonia pública en el palacio Municipal con los representantes de la Belco y las autoridades locales. Invitó a todo el pueblo para esta ceremonia histórica.

Al medio día del jueves la gente estaba aglomerada en la pequeña plaza de Armas. Unos todavía formando cola para inscribirse y otros para hacer presencia en la gran ceremonia histórica. Pero poco a poco se fue nublando. Algo estaba pasando. Se veia manifestarse en las caras de los empleados del Concejo Municipal, parecía que algo les estaba royendo el alma. Cuando estábamos en ese estado de ánimo, alguien lanzó una "bolada", por lo demás cruel. Decía: "...a este Gobierno no le interesa el progreso del pueblo, estoy seguro que se opondrá a que esta empresa funcione..."

La gente comenzó a inquietarse y preguntó por el Ingeniero. Se ha ido a Trujillo a traer a los altos representantes de la Belco, nos dijeron ... Cuando esperábamos el momento más culminante para la historia del Pueblo pacasmayino, aparece como un mal agüero el diario "Ultimas Noticias" diciendo: "CUENTAZO DEL PETROLEO HICIERON EN PACASMAYO" nos quedamos anonadados. Desde ese momento todas nuestras esperanzas se cayeron por los suelos. Solo duraron 24 horas. Tan veloces como vinieron se esfumaron. Como decía Vallejo: "Hay golpes en la vida..." Pero el nuestro fue un grado superlativo. Porque nos quedamos peor que antes, porque ese ladino de Sosa, no solo nos engañó, llevándose nuestros ahorros, sino que nos dejó con una inmunda "chapa" la cual tendremos que arrastrar hasta la tumba. A diario oímos decir a la gente: "...ahí van, ahí vienen, esos son:los Belcoj..."


Un pericote es chofer en Pacasmayo

El diario "El Comercio" del 5 de setiembre de 1984, en su primera página decía que en Alemania un perro era chofer. Unos caballeros al leer el diario en mención se desbordaron en elogios con exageración a los países desarrollados donde los animales desempeñan ocupaciones que antes estaban reservado solo a los humanos. Con gestos de desdén hacia nuestro país decían...¡pero aquí...!

- Un momento señores, les dije, Lo que Uds, han leído es apenas una migaja comparado con lo que sucede en Pacasmayo, donde un "pericote" es chofer, y Uds, no han dicho nada..
Mirándome, muy sorprendidos- dijeron: Ud. nos está "tomando el pelo".
- De ninguna manera, señores. Conocen el pasaje Arica...?
Sí.
Respondieron.
- Pues bien, a mitad de dicho pasaje hay un garaje, dentro un camioncito semejante a una caja de fósforos, el conductor de dicho vehículo es un "Pericote".
- El "Pericote Ugás, Já,já,já...

¿Quién es el "Pericote Ugás? Un pacasmayino ejemplar que vive siempre sonriente ante la vida. De oficio chofer. Trabajador, amable y servicial. En su vehículo trae leña para las panaderias, hace mudanzas dentro de la ciudad, etc... Su nombre es Jacinto Ugás, pero más se le conoce por el "Pericote Ugás". Don Jacinto es poseedor de la Joya rodante más codiciada por los niños y coleccionistas. ¿Qué niño no ha quedado embelezado al ver el pequeño camioncito de don Jacinto? De inmediato pide a sus padres que le compren uno igual. Y no sólo a los niños también a los adultos nos atrae cuando vemos al mencionado vehículo, trae recuerdos de nuestra infancia cuando jugábamos con nuestros carritos de madera. Otro encanto del carrito es cuando toca el claxon, suena como el bramido de un ternero mamón buscando a su madre.

Tal vez, sin saberlo en Pacasmayo está el vehículo más codiciado por los coleccionistas, que siempre andan tras las primeras máquinas que sacó la Ford, allá por los años del 20 al 30. Valdría la pena que nuestras autoridades lo adquirieran para exhibirlo junto a la locomotora en el museo que piensan fundar para el bicentenario de la fundación del puerto de Pacasmayo. Sería muy triste que extraños se lo lleven fuera de aquí, lo que es considerado como un patrimonio de la vida cotidiana del pueblo.

Los pacasmayinos nos sentimos sumamente orgullosos al ver circular por nuestras calles a la "cafeterita" manejada por su inolvidable chofer el "Pericote Ugás".


El doctor de los pobres

Sería más o menos la una de la mañana, cuando un hombre montado en un burro atravezaba la Plaza de Armas, al llegar a una casa en la calle Manco Cápac, golpes fuertes y desesperados da en la puerta. No era una novedad que tocasen a esas horas esa morada, por eso entre soñoliento y despierto el jefe de la casa abre la puerta y antes que preguntara: ¿Qué cosa quieres? El extraño visitante dijo:

- Señor, doctor, mi mujer se muere, he venido a buscarlo porque el parto es muy difícil...
- Bien en que nos vamos - dijo el médico.
- A burrito pues será, mi doctor.

Esa respuesta insólita dada a un médico, era como para cerrarle la puerta en las narices. Pero no sucedió nada de eso. El hombre que solicitaba auxilio, era un campesino que vivía a buena distancia de la ciudad, era pobre y por la hora imprevista que estaba para suceder el parto, no había podido conseguir otro medio para conducir al facultativo como merecía a su alto rango.

El doctor considerando que se trataba de salvar una vida, de inmediato entró a su habitación tomó su maletín de operaciones y salió. Montó sobre el burro y emprendieron el camino seguido del campesino.

Sería aproximadamente las 4 o 5 de la mañana, cuando el doctor terminó la operación y satisfecho por los resultados, guardaba alegremente sus herramientas. Entonces el padre de familia se acerca humildemente y dice:

- ¿cuánto será mi doctor?
- Nada hombre. No me debes nada. ¿Cómo te voy ha cobrar si no tienes para hacer un buen caldo para tu mujer. Mas bien toma diez soles para ayudarte a comprar las medicinas en la botica y de vez en cuando pasa por mi consultorio para ver que hacemos con esta "chinita" que Dios te ha mandado al mundo tan temprano...

¿Quién era este benefactor de los pobres? Las nuevas generaciones de pacasmayinos casi nada saben de este singular personaje que sirvió con vehemencia a las clases menesterosas.

En el año 1945, el Concejo Distrital de Pacasmayo bajo la dirección de su alcalde don Alberto Zárate, tuvieron a bien honrar a este excepcional médico poniendo a una calle de la ciudad el nombre de: RODOLFO SILVA SANTISTEBAN.


La Velasquez

La "Velasquez", apareció rodando por las empedradas calles porteñas el 6 de julio de 1955. Desde sus inicios la Empresa Velásquez, ha tenido una existencia ininterrumpida al sevicio de la comunidad. Su visionario propietario don Claudio Velásquez Castro con infatigable trabajo logró ubicar a su pequeña Empresa en el sitial hisstórico y ejemplo de lo que puede hacer un ciudadano emprendedor y trabajador.

La Empresa Velásquez se inicia con dos omnibús de construcción casera los asientos para pasajeros, haciendo viajes a San Pedro y Chepén tal como lo sigue haciéndo. Tenía su paradero en la Plaza de Armas y de allí hasta llegar donde se encuentra ahora en la esquina Junin Adolfo King, su lentitud y exactitud en la salida y retorno a su sitio de partida era su característica singular.

La "Velásquez" está muy íntimamente identificada con el pueblo pacasmayino. Ella lleva y trae a las amas de casa sampedranas que vienen a comprar en nuestro bien surtido mercado porteño. Lleva y trae a los escolares que van a estudiar a San Pedro y al público en general que va a la Capital Provincial.

Lo que dice la gente:
"... cuando recién se inició tenía una exactitud cronométrica. Al llegar hacía sonar una sirena, las amas de casa, de inmediato regulaban sus relojes".
"Que tiene capacidad para 50 pasajeros, uno maneja y 49 empujan...
"Qué llena va, llena viene y en camino se detiene".
"La cajita de fósforos corre más rápido que un galgo y llega a paso de tortuga".
"Los asientos de la Velásquez, son tan cómodos que se mueven como la alcoba de 'ña Jacoba".
"Esta tan tembleque que suena, riquet,.. trac..riquet.. tracc...


El Zorzalito

Allá por mis años mozos cuando un joven quería conquistar el corazón de una joven lo hacía cantándole serenatas acompañado de guitarra a la media noche, junto a la ventana de su casa. Lástima que hoy día estas maneras de acercarse entre los humanos hayan sido desplazadas por fuerzas mecánicas.

Cierto joven quien cantaba y tocaba guitarra estaba enamorado de mi prima y por eso nos tratábamos de primos. Un día me dice: primo acompáñame esta noche para cantarle a su "chica". Le acepté porque pensé que él cantaría por mí. Llegamos junto a la ventana de mi prima. Templó la guitarra y cantó. Nadie salió. El se contentó diciendo, ella ya sabe...

Me dice, ahora vamos a cantarle a la prima. Llegamos a la casa de mi "chica". Templó la guitarra y comienza con el bordoneo diciéndome alístese primo. Le digo, yo no se cantar. Me dice, tiene que cantar para que le oiga la prima. En eso se enciende la luz. El me anima diciéndome, vamos, primo, ya se levantó la prima. Cante. Me resisto un poco pero al fin me arreglo la garganta y arranco haciendo mi primer "pinito" de cantor enamorado con el zorzalito:

"Cuando era joven siempre me acuerdo
Vivía en un rancho bajo un sausal
y entre sus ramas colgaba un nido 
y en aquel nido cantaba un zorzal.

La linda criolla 
que allí vivía 
suspirando me decía:
cuándo tendremos un nido igual...





En eso de adentro de la casa siguiendo la misma tonadita se escucha:

"....Cuando trabajes haragán..."





El que habia encendido la luz no era mi "chica" sino el padre. Nos disparamos para no seguir oyendo que cantara más...


Raimondi toma el Ferrocarril

El local del ferrocarril

Esta página tiene el propósito de hacernos recordar la hazaña llevada a cabo con osadía y valentía por la familia raimondina en reclamo de un mejor educación y dignidad humana.

Ver a colegiales y profesores desfilar por las calles, es común, pero la marcha del día 5 de setiembre de 1973, integrada por padres de familia en donde destacaba la distinguida figura del señor Jorge Reyes Rivas, esto si nos llamó poderosamente la atención. Esta parada, a decir verdades, era distinta a otras marchas, silenciosa y ordenada sus integrantes iban con un aire que a distancia decían que algo llevaban dentro. Sí, era verdad. Su meta y fuerza dominante era entrar por las puertas de la Estación del Ferrocarril, tomarla por asalto y proclamar su protesta contra las autoridades educativas quienes hacían oídos sordos a satisfacer las necesidades más elementales que requería el Plantel Raimondino, el cuál se encontraba en un estado lamentable, sus condiciones atentaban abiertamente a la labor pedagógica y contra la salud del alumnado y personal que laboraba allí.

La toma había sido planificada meticulosamente y dividida en tres grupos con sus respectivos dirigentes los cuales a un mismo tiempo entrarían por las tres entradas que tenía el local. Una vez dentro, un profesor y el señor presidente explicarían la razón de tal proceder. Todo les salió como lo habían planificado.

La reacción de las autoridades policiales, políticas y educativas no se dejaron esperar. Todos procurando convencer a la familia raimondina a desalojar el local. Todos, profesores, alumnos y padres de familia se mantuvieron unidos y dispuestos a permanecer allí hasta tener la certeza que serían atendidos en la mejora del local raimondino.

El diario "La Unión" decía: "Profesores, alumnos y padres de familia ocupan el local del ferrocarril, exigen solución a problemas de local adecuado". La Industria de Trujillo del día 6 decía: "...Alrededor de 300 alumnos acompañados por sus profesores y el presidente de la asociación de padres de familia ocupan el local del Ferrocarril...."

Ideas que nacen así y se llevan a cabo con plan e inteligencia son dignas de recordar y aplaudir. Los frutos de esa lucha de protesta lo estamos viendo hoy en día en bien de Pacasmayo y con esto de todo el Perú.


El primer avión en Pacasmayo

El 27 de Setiembre de 1920, un tren extra recorrió toda la provincia recogiendo a todos los que quisieran presenciar la llegada del primer avión que tocaria suelo pacasmayino. Una inmensa multitud se reunió en las pampas sur de Pacasmayo. Unos minutos depués del medio día levantan los ojos al cielo en donde ven apenas un puntito negro en el espacio que poco a poco va tomando cuerpo, era el aeroplano "Curtis" piloteado por Herber Tweedle que venía de Trujillo.

La multitud prorrumpió en unas estruendosas exclamación de júbilo y de aplausos. El aparato volátil después de dar varias vueltas por el espacio aterrizó sin ninguna dificultad. El primer abrazo de bienvenida que recibió el pionero de las rutas del espacio lo dió el señor Pablo Diéguez R.

Otro multitudinario recibimiento lo tuvo el ilustre aviador señor Martínez Pinillos en su avión "Perú" el 12 de agosto de 1929.

Los progresos de la navegación aérea fueron de día en día manifestando sus beneficios en acortar las distancias, entonces varias agencias Aéreas establecieron sus oficinas en Pacasmayo, y es así como el 13 de setiembre de 1928 llega el primer avión comercial conduciendo dos pasajeros.


Los Bomberos Pacasmayinos

Cerca de la media noche del 29 de agosto de 1929, las campanas de la iglesia y de la Capitanía dieron la alarma que se acababa de originar un incendio en la ciudad. Dicho siniestro se había iniciado en el Hotel Royal en pleno centro de la ciudad.

En ese tiempo no existía la Compañía de Bomberos, ni había los implementos necesarios, la hora inapropiada, y la falta de agua fueron factores que favorecieron la propagación del fuego. El Hotel quedó cenizas. Las pérdidas fueron cuantiosas.

Este doloroso incidente fue motivo para que dos años más tarde a iniciativa del Alcalde, señor Alamiro Calderón, apoyado por entusiastas ciudadanos, se organizara y fundara la Compañía de Bomberos el 7 de Junio de 1931, con el nombre de Compañía "Salvadora de Pacasmayo" Nº 3. Hoy Nº 33.

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